1 Por aquellos días, debido a que aumentaba el número de los discípulos, los creyentes de origen helenista se quejaron contra los de origen judío, porque sus viudas no eran bien atendidas en la distribución diaria de los alimentos.2 Los Doce convocaron a todos los discípulos y les dijeron: –No está bien que nosotros dejemos de anunciar la palabra de Dios para dedicarnos al servicio de las mesas.3 Por tanto, hermanos, elijan de entre ustedes, siete hombres de buena fama, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a los cuales encomendaremos este servicio,