1 (CAP. 90) Tú que vives al amparo del Altísimo, y habitas a la sombra del Poderoso,2 di al Señor: «Refugio mío y fortaleza mía, Dios mío, en ti confío».3 El te librará de la red del cazador, y de la peste mortal;4 Te cubrirá con sus plumas, y hallarás refugio bajo sus alas, su fidelidad será escudo y coraza.5 No temerás los peligros de la noche, ni la flecha que vuela de día6 ni la peste que avanza en la oscuridad ni la plaga que arrasa al mediodía.7 Caerán a tu lado mil y diez mil a tu derecha, pero a ti ningún mal te alcanzará.8 Con sólo abrir los ojos, verás el castigo de los malvados,9 porque hiciste del Señor tu refugio y del Altísimo tu defensa.10 No te llegará la desgracia, ni la plaga rondará tu tienda,11 porque ha ordenado a sus ángeles que te protejan en todos tus caminos.12 Ellos te llevarán sobre sus manos, para que tu pie no tropiece en la piedra;13 caminarás sobre serpientes y víboras, pisarás leones y dragones.14 Lo libraré, porque se aferró a mí, lo protegeré, pues conoce mi nombre;15 me llamará y yo le responderé, estaré a su lado en la desgracia, lo libraré y acrecentaré su fama;16 le haré disfrutar de larga vida, y le mostraré mi salvación.