20 No maldigas al rey en tu interior, ni al rico aunque estés a solas, porque las paredes tienen oídos y las aves del cielo harán correr la voz.
Matthew 6
26 Fíjense en las aves del cielo; ni siembran ni cosechan ni guardan en graneros, y sin embargo el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?