Balaam Bendice a Israel
| Secondary Keywords | Bendice génesis Israel ley números testamento |
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| Escrituras | Joshua 101 Cuando Adonisédec, rey de Jerusalén, se enteró de que Josué había conquistado Ay consagrándola al exterminio, y que había tratado a esta ciudad y a su rey como a Jericó y a su rey, y que los habitantes de Gabaón habían hecho un pacto con Israel y estaban con él, 2 le entró mucho miedo, porque Gabaón era una ciudad tan importante como las ciudades donde viven los reyes, más grande que Ay, y todos sus habitantes eran valientes. 3 Entonces Adonisédec, rey de Jerusalén, mandó decir a Oán, rey de Hebrón, a Farán rey de Yarmut, a Yafía, rey de Laquis, y a Debir, rey de Eglón: 4 –Vengan y ayúdenme a combatir contra Gabaón, porque ha hecho un pacto con Josué y con los israelitas. 5 Y los cinco reyes amorreos, el de Jerusalén, el de Hebrón, el de Yarmut, el de Laquis y el de Eglón se aliaron, subieron con todas sus tropas, acamparon cerca de Gabaón y la atacaron. 6 Los gabaonitas enviaron mensajeros al campamento de Guilgal, para decir a Josué: –No niegues tu ayuda a tus siervos. Ven rápidamente a socorrernos y salvarnos, porque se han aliado contra nosotros todos los reyes amorreos que habitan en la montaña. 7 Josué fue desde Guilgal con todos los combatientes, lo más selecto del ejército. 8 El Señor le dijo: –No les temas, porque yo te los entregaré; ninguno de ellos podrá resistir ante ti. 9 Josué cayó sobre ellos de improviso, después de haber caminado toda la noche desde Guilgal. 10 El Señor los dispersó ante Israel causándoles una gran derrota en Gabaón; los persiguió por la cuesta de Betorón batiéndolos hasta Azecá y Maquedá. 11 Cuando iban huyendo ante Israel en la cuesta de Betorón, el Señor hizo caer sobre ellos una tremenda granizada hasta Azecá y murieron todos. Murieron más por las piedras de granizo que por la espada de los israelitas. 12 El mismo día en que el Señor entregó a los amorreos en poder de los israelitas, Josué se dirigió al Señor y dijo: ¡Sol, detente sobre Gabaón! ¡Y tú, luna, sobre el valle de Ayalón! 13 Y el sol se detuvo y la luna se paró hasta que el pueblo se vengó de sus enemigos. Todo esto está escrito en el Libro del Justo. El sol se detuvo en el cielo y tardó un día entero en ponerse. 14 No ha habido un día como aquél, ni antes ni después, en el que el Señor haya obedecido la voz de un hombre, porque el Señor combatía a favor de Israel. 15 Josué, con todo Israel, regresó al campamento de Guilgal. 16 Aquellos cinco reyes huyeron y se escondieron en una cueva próxima a Maquedá. 17 Informaron a Josué: –Los cinco reyes han sido descubiertos, escondidos en la cueva de Maquedá. 18 Josué ordenó: –Coloquen grandes piedras a la entrada de la cueva y pongan algunos hombres para custodiarla. 19 Ustedes no se detengan, persigan a sus enemigos, córtenles la retirada y no les dejen entrar en sus ciudades, porque el Señor su Dios se los ha entregado. 20 Cuando Josué y los israelitas los derrotaron completamente hasta acabar con ellos, los que lograron escapar se refugiaron en las ciudades fortificadas. 21 Todo el pueblo regresó sano y salvo al campamento de Josué en Maquedá. Nadie se atrevió a decir nada contra los israelitas. 22 Entonces Josué ordenó: –Destapen la entrada de la cueva, saquen a los cinco reyes y tráiganmelos. 23 Así lo hicieron. Sacaron de la cueva a aquellos cinco reyes: el de Jerusalén, el de Hebrón, el de Yarmut, el de Laquis y el de Eglón. 24 Cuando los llevaron donde se encontraba Josué, éste llamó a todos los hombres de Israel y dijo a los jefes del ejército que lo habían acompañado: –Acérquense y pongan sus pies sobre el cuello de estos reyes. Ellos se acercaron y lo hicieron. 25 Entonces Josué les dijo: –No teman y no se acobarden; sean fuertes y valientes, porque así tratará el Señor a todos los enemigos contra los que tengan que combatir. 26 Después, Josué los golpeó y los mató; los colgó de cinco árboles, y así estuvieron hasta la tarde. 27 Pero al ponerse el sol mandó descolgarlos y echarlos en la cueva donde se habían escondido. Y pusieron a la entrada grandes piedras, que pueden verse todavía hoy. 28 Aquel mismo día, Josué conquistó Maquedá y la pasó a cuchillo, consagrando al exterminio a su rey y a todos sus habitantes sin dejar ni uno. Al rey de Maquedá lo trató como había tratado al rey de Jericó. 29 Desde Maquedá, Josué, con todo Israel, se fue a Libná y la atacó. 30 El Señor se la entregó también con su rey, y pasaron a cuchillo a todos sus habitantes sin dejar ni uno. Josué trató a su rey como había tratado al rey de Jericó. 31 De Libná fue a Laquis, la sitió y la atacó. 32 El Señor se la entregó, ellos la conquistaron al segundo día y pasaron a cuchillo a todos sus habitantes, como habían hecho con Libná. 33 Entonces Jorán, rey de Guézer, vino para ayudar a Laquis, pero Josué lo derrotó a él y a su pueblo sin dejar sobrevivientes. 34 De Laquis fue a Eglón, la sitió y la atacó. 35 La conquistó aquel mismo día, la pasó a cuchillo y la consagró al exterminio con todos sus habitantes, como había hecho con Laquis. 36 De Eglón subió a Hebrón y la asaltó. 37 La tomó y la pasó a cuchillo, lo mismo que a su rey y a todas las ciudades que dependían de Hebrón con todos sus habitantes, sin dejar ni uno, como había hecho con Eglón. La consagró al exterminio con todos sus habitantes. 38 Después, regresó contra Debir y la atacó. 39 La conquistó con su rey y todas las ciudades que dependían de ella, pasando a cuchillo y consagrando al exterminio a todos sus habitantes, sin dejar ni uno; trató a Debir y a su rey como había tratado a Libná y al suyo. 40 Josué conquistó toda la tierra: la región montañosa, el Négueb, la Sefela y las laderas, derrotando a todos sus reyes. No dejó ni un sobreviviente, sino que consagró al exterminio a todos sus habitantes, como había mandado el Señor, Dios de Israel. 41 Josué los derrotó desde Cadés Barnea hasta Gaza, y en todo el territorio de Gosen hasta Gabaón. 42 Se apoderó de todos estos reyes y de sus territorios en una sola expedición, porque el Señor, Dios de Israel, combatía a favor de Israel. 43 Después Josué, con todo Israel, regresó al campamento de Guilgal. Numbers 231 Balaán dijo a Balac: –Levántame aquí siete altares y prepárame siete novillos y siete carneros. 2 Balac hizo lo que le pedía Balaán, y juntos ofrecieron un novillo y un carnero en cada altar. 3 Balaán dijo a Balac: –Quédate aquí junto a tu holocausto, mientras yo voy a ver si el Señor sale a mi encuentro. Lo que me haga ver, eso te diré. Balaán se fue hacia una colina descubierta. 4 Dios salió a su encuentro, y Balaán le dijo: –He levantado siete altares, y he ofrecido en cada uno de ellos un novillo y un carnero. 5 Entonces el Señor puso su palabra en boca de Balaán diciendo: –Regresa donde está Balac y comunícale lo que te he dicho. 6 Balaán regresó donde estaba Balac y lo encontró junto a su holocausto con todos los notables de Moab. 7 Entonces Balaán pronunció su oráculo en estos términos: De Aram me hace venir Balac, de las montañas de Oriente, el rey de Moab. «¡Ven, maldíceme a Jacob; ven, fulmina a Israel!» 8 ¿Cómo puedo yo maldecir a quien Dios no maldice? ¿Cómo puedo yo fulminar a quien Dios no fulmina? 9 Desde las altas rocas lo veo, desde las colinas lo contemplo: es un pueblo que vive aparte y no se cuenta entre las naciones. 10 ¿Quién puede contar el polvo de Jacob? ¿Quién puede medir la arena de Israel? ¡Muera yo como los justos, sea mi fin semejante al suyo! 11 Balac dijo entonces a Balaán: –¿Qué es lo que me has hecho? ¡Te había llamado para maldecir a mis enemigos, y resulta que los bendices! 12 Balaán respondió: –Yo sólo puedo decir lo que el Señor pone en mi boca. 13 Balac añadió: –Ven conmigo a otro sitio. Desde aquí no ves más que una parte del pueblo, no lo puedes ver entero. Maldícelo de mi parte desde allí. 14 Y lo llevó al campo de Zofín, en la cima del Pisga; levantó allí siete altares e inmoló en cada uno de ellos un novillo y un carnero. 15 Luego Balaán dijo a Balac: –Quédate aquí, junto a tu holocausto, mientras yo voy allá al encuentro de Dios. 16 El Señor vino al encuentro de Balaán y le puso su palabra en la boca diciendo: –Regresa donde está Balac y comunícale lo que te he dicho. 17 Balaán regresó donde estaba Balac y lo encontró junto a su holocausto con todos los notables de Moab. Balac le preguntó: –¿Qué te ha dicho el Señor? 18 Entonces Balaán pronunció su oráculo: Levántate, Balac, y escucha, presta oído, hijo de Sipor. 19 Dios no miente como el hombre, ni se retracta como los humanos: ¿Acaso no hace lo que dice? ¿Acaso no cumple lo que anuncia? 20 Mi misión es bendecir, porque él ha bendecido; no voy yo a contradecirle. 21 No descubro iniquidad en Jacob ni encuentro maldad en Israel; el Señor, su Dios está con él, y ellos lo aclaman como rey. 22 Cuando los hizo salir de Egipto, Dios se mostró fuerte como un búfalo. 23 No valen maldiciones contra Jacob, ni presagios contra Israel; en el tiempo oportuno se le dirá a Jacob y a Israel lo que Dios va a hacer. 24 Vean un pueblo que se levanta como leona y se alza como un león: no se acuesta antes de devorar su presa, de beber la sangre de sus víctimas. 25 Balac dijo a Balaán: –Si no puedes maldecirlo, al menos no lo bendigas. 26 Pero Balaán respondió y dijo a Balac: –¿No te había dicho que haría lo que me dijera el Señor? 27 Balac dijo a Balaán: –Ven, te voy a llevar a otro sitio, a ver si por fin Dios quiere que lo maldigas de mi parte desde allí. 28 Y Balac llevó a Balaán a la cima del Peor que mira hacia el desierto. 29 Balaán le dijo: –Levántame aquí siete altares y prepárame siete novillos y siete carneros. 30 Balac hizo lo que le pedía Balaán e inmoló un novillo y un carnero en cada altar. Numbers 241 Al ver Balaán que el Señor se complacía en bendecir a Israel, no fue ya como las otras veces en busca de presagios, sino que dirigió su mirada al desierto. 2 Pero cuando levantó los ojos y vió a Israel acampado por tribus, el espíritu de Dios vino sobre él, 3 y pronunció este oráculo: Oráculo de Balaán, hijo de Beor; oráculo del varón clarividente; 4 oráculo del que escucha palabras de Dios, del que ve la visión del Poderoso, y cae en éxtasis con los ojos abiertos. 5 ¡Qué bellas son tus tiendas, Jacob, y tus moradas, Israel! 6 Son como torrentes que se alargan, como jardines junto al río, como sauces plantados por el Señor, como cedros junto a la corriente. 7 Los cántaros desbordan de agua, y aguas abundantes riegan su semilla. Su rey es más alto que Agag y su reinado crece en poderío. 8 Cuando los hizo salir de Egipto, Dios se mostró fuerte como un búfalo; él devora las naciones enemigas, machaca sus huesos, las traspasa con sus flechas; 9 se tiende, se acuesta como un león, como una leona, ¿quién lo levantará? ¡Bendito quien te bendiga, maldito quien te maldiga! 10 Indignado contra Balaán, Balac golpeó sus manos y le dijo: –Te había llamado para maldecir a mis enemigos y los has bendecido por tres veces. 11 Así que vete a tu tierra. Te había prometido colmarte de honores, pero, ya ves, el Señor te ha privado de ellos. 12 Balaán respondió: –¿No había dicho yo a tus mensajeros que, 13 aunque me dieras tu palacio lleno de oro y plata, yo no podría contradecir las órdenes del Señor, ni hacer por propia iniciativa cosa alguna, buena o mala, sino que diría fielmente lo que el Señor dijera? 14 Pero ahora que regreso a mi pueblo, escucha, ya que quiero anunciarte lo que este pueblo hará al tuyo en los días venideros. 15 Y pronunció este oráculo: Oráculo de Balaán, hijo de Beor; oráculo del varón clarividente; 16 oráculo del que escucha palabras de Dios y conoce los designios del Altísimo; que ve la visión del Poderoso, y cae en éxtasis con los ojos abiertos. 17 Lo veo, pero no se realizará ahora; lo contemplo, pero no está cerca: una estrella sale de Jacob, un cetro surge de Israel; machaca las sienes de Moab y el cráneo de los hijos de Set. 18 Conquistará Edom, y Seír, su enemigo, será su posesión. Israel despliega su poder, 19 de Jacob sale un dominador que aniquila lo que queda de la ciudad. 20 Balaán vio entonces a Amalec y continuó su oráculo: Amalec es la primicia de las naciones, pero su final será la ruina. 21 Luego vio a los quenitas y prosiguió: Tu morada es segura, tu nido encaramado en las rocas; 22 pero estás destinado al fuego; espera un poco y Asur te hará cautivo. 23 Continuó todavía su oráculo diciendo: ¡Ay! ¿quién sobrevivirá a la acción de Dios? 24 naves vienen de Quitín: oprimen a Asur, oprimen a Eber, pero su final será también la ruina. 25 Balaán entonces se levantó y regresó a su tierra, mientras Balac se fue también por su camino. |