Los fariseos estaban molestos porque los discípulos ignoraban la tradición del lavado ceremonial antes de comer. Jesús les dijo: "No os contamináis por lo que entra en vuestra boca, sino por las palabras que salen de ella".
1 Entonces unos fariseos y maestros de la ley procedentes de Jerusalén se acercaron a Jesús y le dijeron:2 –¿Cómo es que tus discípulos no observan la tradición de los antepasados? ¿Por qué no se lavan las manos antes de comer?3 Jesús les respondió: –¿Y cómo es que ustedes desobedecen el mandato de Dios para seguir su propia tradición?4 Porque Dios dijo: honra a tu padre y a tu madre, y el que maldiga a su padre o a su madre será castigado con la muerte.5 Pero ustedes dicen: El que diga a su padre o a su madre: «He ofrecido a Dios los bienes con los que te podía ayudar»6 no tiene obligación de socorrer a su padre. Anulan así el mandamiento de Dios con su propia tradición.7 ¡Hipócritas!, bien profetizó de ustedes Isaías cuando dijo:8 Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí;9 en vano me dan culto, pues las doctrinas que enseñan son preceptos humanos.10 Y llamando a la gente les dijo: –Escuchen atentamente:11 lo que entra por la boca no mancha al hombre; lo que sale de la boca, eso es lo que mancha al hombre.12 Los discípulos se acercaron entonces a decirle: –¿Sabes que los fariseos se han sentido ofendidos al oír tus palabras?13 Jesús respondió: –Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial será arrancada de raíz.14 Déjenlos; son ciegos que guían a otros ciegos; y si un ciego guía a otro ciego, caerán ambos en el hoyo.15 Pedro tomó la palabra y le dijo: –Explícanos esta comparación.16 Y Jesús contestó: –¿Ni siquiera ustedes entienden todavía?17 ¿No comprenden que todo lo que entra por la boca baja al vientre y va a parar a la letrina?18 Sin embargo lo que sale de la boca viene del corazón, y eso es lo que mancha al hombre.19 Porque del corazón vienen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los robos, los falsos testimonios y las injurias.20 Eso es lo que mancha al hombre; comer sin lavarse las manos no mancha a nadie.