Betrothed
| Palabras clave | 0172 comprometidos María par prometido |
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| Secondary Keywords | casado confianza confianza |
| Escrituras | 1 Corinthians 725 Acerca de las personas solteras, no tengo ningún mandato del Señor. Doy, sin embargo, mi consejo como quien, por la misericordia del Señor, es digno de confianza. 26 Sigo creyendo, en efecto, que, debido al momento excepcional que vivimos, es bueno que el hombre permanezca como está. 27 ¿Estás casado? No busques separarte. ¿Eres soltero? No busques mujer. 28 Aunque si te casas, no pecas; y tampoco peca la virgen si se casa. Quisiera, sin embargo, evitarles las dificultades que éstos sufrirán en la vida. 29 Les digo, pues, hermanos, que el tiempo se termina. En lo que falta, los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; 30 los que lloran, como si no lloraran; los que se alegran, como si no se alegraran; los que compran, como si no poseyeran; 31 los que disfrutan del mundo, como si no disfrutaran. Porque la apariencia de este mundo pasa. 32 Quiero que estén libres de preocupaciones. Y mientras el soltero está en situación de preocuparse de las cosas del Señor y de cómo agradar a Dios, 33 el casado debe preocuparse de las cosas del mundo y de cómo agradar a su esposa, 34 y por tanto está dividido. Igualmente, la mujer sin marido y la muchacha virgen están en situación de preocuparse de las cosas del Señor, consagrándose a él en cuerpo y alma. La que está casada, en cambio, se preocupa de las cosas del mundo y de cómo agradar a su marido. 35 Les digo esto no para tenderles una trampa, sino para su provecho teniendo en cuenta lo que es noble y facilita la dedicación plena al Señor. 36 Sin embargo, si alguno considera que no se porta bien con su hija virgen, pues ya ha pasado la flor de la edad y conviene casarla, haga lo que quiera; que se casen; ningún pecado hay en eso. 37 Pero el que está firmemente decidido en su corazón y, sin ser forzado y con libertad para hacer su voluntad, ha resuelto en su interior no casar a su hija virgen, hará bien. 38 Así, pues, el que da a su hija virgen en matrimonio, hace bien, y el que no la da, hará todavía mejor. Matthew 118 El nacimiento de Jesús, el Mesías, fue así: su madre María estaba prometida a José y, antes de vivir juntos, resultó que esperaba un hijo por la acción del Espíritu Santo. |








