Situado junto al Mar de Galilea en la madrugada, Jesús y Pedro son vistos hablando con los otros discípulos. Un pequeño fuego se ve con pescado picado en palos cocinando en él.
6 El les dijo: –Echen la red al lado derecho de la barca y encontrarán peces. Ellos la echaron, y la red se llenó de tal cantidad de peces que no podían moverla.7 Entonces, el discípulo a quien Jesús tanto amaba le dijo a Pedro: –¡Es el Señor! Al oír Simón Pedro que era el Señor, se puso la túnica, pues estaba sin ella, y se lanzó al agua.8 Los otros discípulos llegaron hasta la orilla en la barca, arrastrando la red llena de peces, pues no era mucha la distancia que los separaba de tierra; tan sólo unos cien metros.9 Al saltar a tierra, vieron unas brasas, con peces colocados sobre ellas, y pan.