Calvario
| Palabras clave | refrenado |
|---|---|
| Secondary Keywords | crucifixión cruz dolor Pascua pasión testigos |
| Escrituras | Juan 12:32 Juan 19:17-37 Lucas 23:33-47 Marcos 15:22-37 Matthew 27:33-46 |
John 1232 Y yo una vez que haya sido elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí. John 1917 quien, llevando a hombros su propia cruz, salió de la ciudad hacia un lugar llamado «La Calavera» (que en la lengua de los judíos se dice «Gólgota»).18 Allí lo crucificaron junto con otros dos, uno a cada lado de Jesús.19 Pilato mandó escribir y poner sobre la cruz un letrero con esta inscripción: «Jesús de Nazaret, el rey de los judíos».20 Leyeron el letrero muchos judíos, porque el lugar donde Jesús había sido crucificado estaba cerca de la ciudad, y estaba escrito en hebreo, en latín y en griego.21 Los jefes de los sacerdotes se presentaron a Pilato y le dijeron: –No escribas: «El rey de los judíos», sino más bien: «Este hombre ha dicho: Yo soy el rey de los judíos».22 Pero Pilato les contestó: –Lo que he escrito, escrito queda.23 Los soldados, después de crucificar a Jesús, se apropiaron de sus vestidos e hicieron con ellos cuatro partes una para cada uno. Dejaron aparte la túnica. Como era una túnica sin costuras, tejida de una sola pieza de arriba abajo,24 los soldados llegaron a este acuerdo: –Es mejor que no la dividamos; vamos a sortearla para ver a quién le toca. Así se cumplió este texto de la Escritura: Dividieron entre ellos mis vestidos y mi túnica la echaron a suertes. Eso fue lo que hicieron los soldados.25 Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la mujer de Cleofás, y María Magdalena.26 Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo a quien tanto amaba, dijo a su madre: –Mujer, ahí tienes a tu hijo.27 Después dijo al discípulo: –Ahí tienes a tu madre. Y desde aquel momento, el discípulo la recibió como suya.28 Después, Jesús, sabiendo que todo se había cumplido, para que también se cumpliera la Escritura, exclamó: –Tengo sed.29 Había allí una jarra con vinagre. Los soldados colocaron en la punta de una caña una esponja empapada en el vinagre y se la acercaron a la boca.30 Jesús probó el vinagre y dijo: –Todo está cumplido. E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.31 Como era el día de la preparación de la fiesta de pascua, los judíos no querían que los cuerpos quedaran en la cruz aquel sábado, ya que aquel día se celebraba una fiesta muy solemne. Por eso pidieron a Pilato que ordenara romper las piernas a los crucificados y que los bajaran de la cruz.32 Fueron, pues, los soldados y rompieron las piernas a los dos que habían sido crucificados con Jesús.33 Cuando se acercaron a Jesús, se dieron cuenta de que ya había muerto; por eso no le rompieron las piernas.34 Pero uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza y, en seguida, brotó del costado sangre y agua.35 El que vio estas cosas da testimonio de ellas, y su testimonio es verdadero. El sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean.36 Esto sucedió para que se cumpliera la Escritura, que dice: No le quebrarán ningún hueso.37 La Escritura dice también en otro pasaje: Mirarán al que traspasaron. Luke 2333 Cuando llegaron al lugar llamado La Calavera, crucificaron allí a Jesús y también a los malhechores, uno a derecha y otro a la izquierda.34 Jesús decía: –Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Después sortearon su ropa y se la repartieron.35 El pueblo estaba allí mirando. Las autoridades, por su parte, se burlaban de Jesús y comentaban: –A otros ha salvado, ¡que se salve a sí mismo, si es el Mesías de Dios, el elegido!36 También los soldados se burlaban. Se acercaban a él para darle vinagre37 y decían: –Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.38 Habían puesto sobre su cabeza una inscripción, que decía: «Este es el rey de los judíos».39 Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo: –¿No eres tú el Mesías? Pues sálvate a ti mismo y a nosotros.40 Pero el otro intervino para reprenderlo, diciendo: –¿Ni siquiera temes a Dios tú, que estás en el mismo suplicio?41 Lo nuestro es justo, pues estamos recibiendo lo que merecen nuestros actos, pero éste no ha hecho nada malo.42 Y añadió: –Jesús, acuérdate de mí cuando vengas como rey.43 Jesús le dijo: –Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso.44 Hacia el mediodía las tinieblas cubrieron toda la región hasta las tres de la tarde.45 El sol se oscureció, y el velo del templo se rasgó por la mitad.46 Entonces Jesús lanzó un grito y dijo: –Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y dicho esto, expiró.47 El oficial romano, viendo lo sucedido, alababa a Dios diciendo: –Verdaderamente este hombre era justo. Mark 1522 Condujeron a Jesús hasta el Gólgota, que quiere decir lugar de la Calavera.23 Le daban vino mezclado con mirra, pero él no lo aceptó.24 Después lo crucificaron y se repartieron su ropa, sorteándola, para ver qué se llevaba cada uno.25 Eran las nueve de la mañana cuando lo crucificaron.26 Había un letrero en el que estaba escrita la causa de su condena: «El rey de los judíos».27 Con Jesús crucificaron a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda.29 Los que pasaban por allí lo insultaban, haciendo muecas y diciendo: –¡Eh, tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días!30 ¡Sálvate a ti mismo, bajando de la cruz!31 Y de la misma manera los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley, se burlaban de él diciéndose unos a otros: –¡A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse!32 ¡El Mesías! ¡El rey de Israel! ¡Que baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos! Hasta los que habían sido crucificados junto con él lo insultaban.33 Al llegar el mediodía, toda la región quedó a oscuras hasta las tres de la tarde.34 A esa hora Jesús gritó con fuerte voz: –Eloí, Eloí, ¿lemá sabaktaní? Que quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?35 Algunos de los presentes decían al oírlo: –¡Está llamando a Elías!36 Uno fue corriendo a empapar una esponja en vinagre y, sujetándola en una caña, le ofrecía de beber, diciendo: –Vamos a ver si viene Elías a descolgarlo.37 Entonces Jesús, lanzando un fuerte grito, expiró. Matthew 2733 Al llegar al lugar llamado Gólgota, es decir, lugar de la Calavera,34 dieron a Jesús vino mezclado con hiel para que lo bebiera, pero, después de probarlo, no quiso beberlo.35 Los que lo crucificaron se sortearon su ropa y se la repartieron.36 Y se sentaron allí para custodiarlo.37 Sobre su cabeza pusieron un letrero con la causa de su condena: «Este es Jesús, el rey de los judíos».38 Al mismo tiempo crucificaron a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda.39 Los que pasaban por allí lo insultaban haciendo muecas40 y diciendo: –Tú, que destruías el templo y lo construías en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz.41 Y de la misma manera los jefes de los sacerdotes, junto con los maestros de la ley y los ancianos, se burlaban de él diciendo:42 –A otros salvó, y a sí mismo no puede salvarse. Si es rey de Israel, que baje ahora de la cruz, y creeremos en él.43 Ha puesto su confianza en Dios; que lo libre ahora, si es que lo quiere, ya que decía: «Soy Hijo de Dios».44 Hasta los bandidos que habían sido crucificados junto con él lo insultaban.45 Desde el mediodía, toda la región se cubrió de tinieblas hasta las tres de la tarde.46 A esa hora Jesús gritó con fuerte voz: –Elí, Elí. ¿lemá sabaktani? Que quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? | |








