14 Entonces Naamán bajó al Jordán, se bañó siete veces, como había dicho el hombre de Dios, y su carne quedó limpia como la de un niño.15 Inmediatamente, regresó con toda su comitiva adonde estaba el hombre de Dios, y, de pie ante él, dijo: –Reconozco que no hay otro Dios en toda la tierra, fuera del Dios de Israel. Dígnate aceptar un regalo de tu siervo.