Hannah parece que está en la iglesia. Está arrodillada en el suelo. Sus manos se levantan juntamente con palmas, y sus ojos están abiertos y mirando hacia arriba. Parece estar rezando mientras Eli mira.
9 Después de comer y beber en Siló, Ana se levantó. El sacerdote Elí estaba sentado en su silla, junto a la puerta del santuario del Señor.10 Ella, llena de amargura, estuvo llorando desconsoladamente y suplicando al Señor,11 a la vez que le hacía esta promesa: –Señor todopoderoso, si te dignas mirar la aflicción de tu sierva y te acuerdas de mí, si no olvidas a tu sierva y le das un hijo varón, yo lo consagraré al Señor por todos los días de su vida y la navaja no pasará por su cabeza.12 Al prolongar ella su oración ante el Señor, Elí se puso a observar sus labios;13 como Ana oraba en silencio, sus labios se movían, pero no se oía su voz. Entonces Elí pensó que estaba borracha14 y le dijo: –¿Hasta cuándo seguirás borracha? A ver si se te pasa el efecto del vino.15 Ana respondió: –No, señor mío, es que soy una mujer desgraciada. No he bebido vino ni licor; estoy desahogando mi corazón ante el Señor.16 No tomes a tu sierva por una mujer perdida, pues el exceso de mi pena y mi dolor me han movido a orar de este modo.17 Elí le dijo: –Vete en paz, y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.18 Ella dijo: –Que tu sierva alcance tu favor. Y regresó por donde había venido. Después comió y ya no parecía la misma.