Jesús está acusado de blasfemia y condenado
| Secondary Keywords | abuso acusado Azotado blasfemia Interrogado Pascua pasión sanedrín testamento |
|---|---|
| Escrituras | John 1824 Entonces Anás lo envió, con las manos atadas, a Caifás, el sumo sacerdote. Luke 2266 Cuando amaneció, los ancianos del pueblo, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley se reunieron, lo llevaron al Consejo de Ancianos 67 y dijeron: –Si tu eres el Mesías, dilo. Jesús les dijo: –Si lo digo, no me van a creer; 68 y si les hago preguntas, no me van a responder. 69 Pero desde ahora el Hijo del hombre estará sentado a la derecha de Dios todopoderoso. 70 Entonces todos le preguntaron: –Luego, ¿eres tú el Hijo de Dios? Jesús les respondió: –Es como ustedes dicen; yo soy. 71 Ellos dijeron: –¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Nosotros mismos lo hemos oído de su boca. Mark 1453 Llevaron a Jesús ante el sumo sacerdote y se reunieron todos los jefes de los sacerdotes, los ancianos y los maestros de la ley. 54 Pedro lo siguió de lejos hasta el interior del patio del sumo sacerdote y se quedó sentado con los guardias, calentándose junto al fuego. 55 Los jefes de los sacerdotes y todo el Consejo de Ancianos buscaban una acusación contra Jesús para darle muerte, pero no la encontraban. 56 Pues aunque muchos testimoniaban en falso contra él, los testimonios no coincidían. 57 Algunos comparecieron y dieron contra él este falso testimonio: 58 –Nosotros lo hemos oído decir: «Yo destruiré este templo hecho por hombres y en tres días construiré otro no edificado por hombres». 59 Pero ni siquiera en esto concordaba su testimonio. 60 Entonces el sumo sacerdote tomó la palabra en medio de todos y preguntó a Jesús: –¿No respondes nada? ¿De qué te acusan éstos? 61 Pero Jesús callaba y no respondía nada. El sumo sacerdote siguió preguntándole: –¿Eres tú el Mesías, el Hijo del Bendito? 62 Jesús contestó: –Yo soy, y verán al Hijo del hombre sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene entre las nubes del cielo. 63 El sumo sacerdote rasgándose las vestiduras, dijo: –¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? 64 Han oído la blasfemia. ¿Qué les parece? Todos juzgaron que merecía la muerte. 65 Algunos comenzaron a escupirlo y, tapándole la cara, le daban bofetadas y le decían: –¡Adivina! Y también los guardias lo golpeaban. Matthew 2657 Los que arrestaron a Jesús lo llevaron a casa del sumo sacerdote Caifás, donde estaban reunidos los maestros de la ley y los ancianos. 58 Pedro lo seguía de lejos hasta el palacio del sumo sacerdote; entró y se sentó con los criados para ver cómo terminaba todo. 59 Los jefes de los sacerdotes y todo el Consejo de Ancianos buscaban una acusación falsa contra Jesús con intención de darle muerte. 60 Pero no la encontraron, a pesar de que se presentaron muchos testigos falsos. Al fin se presentaron dos, 61 que declararon: –Este ha dicho: «Puedo destruir el templo de Dios, y reconstruirlo en tres días». 62 Entonces el sumo sacerdote tomó la palabra y le preguntó: –¿No respondes nada? ¿De qué te acusan éstos? 63 Pero Jesús callaba. El sumo sacerdote le dijo: –Te conjuro por Dios vivo; dinos si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios. 64 Jesús le respondió: –Tú lo has dicho; y además les digo que a partir de ahora verán al Hijo del hombre sentado a la derecha del Todopoderoso, y que viene sobre las nubes del cielo. 65 Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras y dijo: –¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acaban de oír la blasfemia. 66 ¿Qué les parece? Ellos respondieron: –Merece la muerte. 67 Entonces se pusieron a escupirlo en la cara y a darle bofetadas; otros lo golpeaban, 68 diciendo: –Mesías, adivina quién te ha golpeado. |