16 Después partieron de Betel. Cuando aún quedaba un trecho de camino para llegar a Efrata, Raquel tuvo que dar a luz y su parto fue muy penoso.17 Y entre las angustias del parto le decía la partera: –Animo, que también esta vez vas a tener un hijo.18 En su último suspiro, cuando estaba a punto de morir, lo llamó Benoní –es decir, Hijo de mi desdicha–, pero su padre lo llamó Benjamín –es decir, Hijo de mi vejez–.