Jesús, el Juez Misericordioso
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| Escrituras | John 812 Jesús volvió a hablar a la gente, diciendo: –Yo soy la luz del mundo. El que me siga no caminará a oscuras, sino que tendrá la luz de la vida. 13 Al oír esto, los fariseos le dijeron: –Estás dando testimonio de ti mismo; por tanto, tu testimonio no tiene valor. 14 Jesús les contestó: –Aunque doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es válido, porque sé de dónde vengo y a dónde voy. Ustedes, en cambio, no saben ni de dónde vengo ni a dónde voy. 15 Ustedes juzgan con criterios mundanos. Yo no juzgo a nadie, 16 pero si lo hiciera, mi juicio es válido, porque no soy yo sólo el juez, sino que también está conmigo el Padre, que me envió. 17 En la ley de ustedes está escrito que el testimonio dado por dos testigos es válido. 18 Pues bien: un testigo a mi favor soy yo mismo; pero también da testimonio a mi favor el Padre, que me envió. 19 Ellos le preguntaron: –¿Dónde está tu Padre? Jesús les contestó: –Ni me conocen a mí ni conocen a mi Padre; si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre. 20 Jesús dijo esto cuando estaba enseñando en el templo, en el lugar donde se encuentran las alcancías de las ofrendas. Sin embargo, nadie se atrevió a detenerlo, porque aún no había llegado su hora. 21 De nuevo les dijo Jesús: –Yo me voy. Me buscarán, pero morirán en su pecado. Ustedes no pueden venir a donde yo voy. 22 Los judíos comentaban entre sí: –¿Pensará suicidarse y por eso dice: «Ustedes no pueden venir a donde yo voy»? 23 Entonces Jesús declaró: –Ustedes proceden de abajo; yo, en cambio, vengo de arriba. Ustedes pertenecen a este mundo; yo no. 24 Por eso les dije que morirían en sus pecados. Porque si no creen que yo soy, morirán en sus pecados. 25 Entonces ellos le preguntaron: –Pero, ¿quién eres tú? Jesús les respondió: –Precisamente es lo que les estoy diciendo desde el principio. 26 Tengo muchas cosas que decir y condenar de ustedes. Pero lo que yo digo al mundo es lo que oí al que me envió y él dice la verdad. 27 Ellos, sin embargo, no cayeron en la cuenta de que les estaba hablando del Padre. 28 Por eso Jesús añadió: –Cuando levanten en alto al Hijo del hombre, entonces reconocerán que yo soy. Yo no hago nada por mi propia cuenta; solamente enseño lo que aprendí del Padre. 29 El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada. 30 Al oírle hablar así, muchos creyeron en él. 31 Dirigiéndose a los judíos que habían creído en él, dijo Jesús: –Si permanecen fieles a mi palabra, ustedes serán verdaderamente mis discípulos; 32 así conocerán la verdad y la verdad los hará libres. 33 Ellos le respondieron: –Nosotros somos descendientes de Abrahán; nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Qué significa eso de que seremos libres? 34 Jesús les contestó: –Yo les aseguro que todo el que comete pecado es esclavo del pecado. 35 Pero el esclavo no permanece para siempre en la casa, mientras que el hijo sí. 36 Por eso, si el Hijo les da la libertad, serán verdaderamente libres. 37 Ya sé que son descendientes de Abrahán. Sin embargo, quieren matarme, porque no aceptan mi enseñanza. 38 Yo hablo de lo que he visto hacer a mi Padre; sus acciones, en cambio, ponen de manifiesto lo que han oído a su padre. 39 Ellos le dijeron: –Nuestro padre es Abrahán. Jesús contestó: –Si fueran de verdad hijos de Abrahán, harían lo que él hizo. 40 Ustedes quieren matarme a mí, que les he dicho la verdad que aprendí de Dios mismo. Abrahán no hizo nada semejante. 41 Ustedes hacen las obras de su padre. Ellos le contestaron: –Nosotros no somos hijos ilegítimos. Dios es nuestro único padre. 42 Entonces Jesús les dijo: –Si Dios fuera el Padre de ustedes, me amarían porque yo salí de Dios y he venido de parte suya. No he venido por mi propia cuenta, sino que Dios me envió. 43 ¿Por qué no entienden mi lenguaje? Pues porque no son capaces de escuchar mi palabra. 44 ya que ustedes son hijos de su padre que es el diablo; le pertenecen a él y desean complacerle en sus deseos. El fue homicida desde el principio. Nunca se mantuvo firme en la verdad. Por eso, nunca dice la verdad. Cuando miente, habla de lo que lleva dentro, porque es mentiroso por naturaleza y padre de la mentira. 45 En cambio, yo digo la verdad y ustedes no me creen. 46 ¿Quién de ustedes sería capaz de demostrar que yo he cometido pecado? Pues bien, si les digo la verdad, ¿por qué no me creen? 47 El que es de Dios, acepta las palabras de Dios; pero ustedes no son de Dios, y por eso no las aceptan. 48 Los judíos le contestaron: –¿Acaso no tenemos razón cuando decimos que eres samaritano y estás endemoniado? 49 Jesús respondió: –Yo no estoy endemoniado; lo que hago es honrar a mi Padre; ustedes, en cambio, me deshonran a mí. 50 Pero yo no busco mi gloria; hay quien la busca y juzga. 51 Yo les aseguro que el que pone en práctica mi palabra, no morirá nunca. 52 Al oír esto, los judíos le dijeron: –Ahora nos convencemos plenamente de que estás endemoniado. Tanto Abrahán como los profetas murieron, y ahora tú dices: El que pone en práctica mi palabra no experimentará la muerte para siempre. 53 ¿Acaso eres tú más importante que nuestro padre Abrahán? Tanto él como los profetas murieron, ¿por quién te tienes? 54 Jesús respondió: –Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría; es mi Padre quien me glorifica, el mismo del que ustedes dicen: «Es nuestro Dios». 55 En realidad no lo conocen; yo, en cambio, sí lo conozco. Y si dijera que no lo conozco, sería tan mentiroso como ustedes. Pero yo lo conozco de veras y pongo en práctica sus palabras. 56 Abrahán, su padre, se alegró sólo con el pensamiento de que iba a ver mi día; lo vio y se llenó de alegría. 57 Entonces los judíos le dijeron: –¿De modo que tú, que aún no tienes cincuenta años, has visto a Abrahán? 58 Jesús les respondió: –Les aseguro que antes que Abrahán naciera, yo soy. 59 Entonces, los judíos tomaron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo. |