Cristo y el rico joven gobernante
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| Escrituras | Luke 1818 Un hombre importante le preguntó: –Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? 19 Jesús le dijo: –¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno. 20 Ya conoces los mandamientos: No cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre. 21 El respondió: –Todo eso lo he cumplido desde joven. 22 Al oír esto Jesús le dijo: –Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, repártelo entre los pobres y tendrás un tesoro en los cielos. Luego ven y sígueme. 23 Pero él, al oír esto, se entristeció porque era muy rico. 24 Jesús, viendo que se entristecía, le dijo: –¡Qué difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! 25 Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el reino de Dios. 26 Los que estaban escuchando preguntaron: –Entonces, ¿quién podrá salvarse? 27 Pero Jesús respondió: –Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios. 28 Entonces Pedro dijo: –Pues nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido. 29 Y Jesús les dijo: –Les aseguro que todo aquel que haya dejado casa, mujer, hermanos, parientes o hijos por el reino de Dios, 30 recibirá mucho más en este mundo, y la vida eterna en el futuro. Mark 1017 Iba ya de camino cuando se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó: –Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? 18 Jesús le contestó: –¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno. 19 Ya conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre. 20 El contestó: –Maestro, todo eso lo he cumplido desde joven. 21 Jesús lo miró con cariño y le dijo: –Una cosa te falta: vete, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme. 22 Ante esta respuesta, él puso mala cara y se alejó muy triste, porque poseía muchos bienes. 23 Jesús mirando alrededor, dijo a sus discípulos: –¡Qué difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! 24 Los discípulos se quedaron asombrados ante estas palabras. Pero Jesús insistió: –Hijos míos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! 25 Le es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios. 26 Ellos se asombraron todavía más y decían entre sí: –Entonces, ¿quién podrá salvarse? 27 Jesús los miró y les dijo: –Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para Dios todo es posible. 28 Pedro le dijo entonces: –Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. 29 Jesús respondió: –Les aseguro que todo aquel que haya dejado casa o hermanos o hermanas o madre o padre o hijos o tierras por mí y por la buena noticia, 30 recibirá en el tiempo presente cien veces más en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el mundo futuro la vida eterna. 31 Hay muchos primeros que serán últimos y muchos últimos que serán primeros. Matthew 1916 En cierta ocasión se acercó uno y le preguntó: –Maestro, ¿qué debo hacer de bueno para obtener la vida eterna? 17 Jesús le contestó: –¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno sólo es bueno. Si quieres entrar en la vida, observa los mandamientos. 18 El le preguntó: –¿Cuáles? Jesús contestó: –No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio; 19 honra a tu padre y a tu madre, ama a tu prójimo como a ti mismo. 20 El joven le dijo: –Todo eso ya lo he cumplido. ¿Qué me falta aún? 21 Jesús le dijo: –Si quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes y dáselo a los pobres; así tendrás un tesoro en los cielos. Luego ven y sígueme. 22 Al oír esto, el joven se fue muy triste porque poseía muchos bienes. 23 Jesús dijo a sus discípulos: –Yo les aseguro: es difícil que un rico entre en el reino de los cielos. 24 De nuevo les digo: es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios. 25 Al oír esto, los discípulos se quedaron impresionados y dijeron: –Entonces, ¿quién podrá salvarse? 26 Jesús los miró y les dijo: –Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible. 27 Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo: –Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos espera? 28 Jesús les contestó: –Les aseguro que ustedes, los que me han seguido, cuando todo se haga nuevo y el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, se sentarán también en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. 29 Y todo el que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o tierras por mi causa, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. 30 Hay muchos primeros que serán últimos y muchos últimos que serán primeros. |