1 Dicho esto, Jesús levantó los ojos y exclamó: –Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique.
Luke 22
42 –Padre, si quieres aleja de mí este cáliz de amargura; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.43 Entonces se le apareció un ángel del cielo, que lo estuvo confortando.44 Lleno de angustia, oraba más intensamente, y comenzó a sudar como gotas de sangre que corrían hasta el suelo.
Luke 5
16 Pero él se retiraba a lugares solitarios para orar.
Luke 6
12 Por aquellos días, Jesús se retiró a la montaña para orar y pasó la noche orando a Dios.