18 El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la buena noticia a los pobres; me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos, a dar vista a los ciegos, a libertar a los oprimidos19 y a proclamar un año de gracia del Señor.20 Después enrolló el libro, se lo dio al ayudante y se sentó. Todos los que estaban en la sinagoga tenían sus ojos fijos en él.21 Y comenzó a decirles: –Hoy se ha cumplido ante ustedes esta profecía.22 Todos lo apoyaban y se admiraban de las palabras que había pronunciado. Comentaban: –¿No es éste el hijo de José?