6 Al enterarse de que el Señor había bendecido a su pueblo, proporcionándole alimento, Noemí se dispuso a abandonar Moab en compañía de sus dos nueras.7 Partió con las dos del lugar en que residían y se encaminaron hacia el país de Judá.8 Entonces Noemí les dijo: –Regresen a casa de su madre. Que el Señor las trate con la misma bondad con que nos han tratado a los que murieron y a mí,9 y que el Señor les conceda una vida feliz en la casa de un nuevo marido. Y las besó. Ellas, se pusieron a llorar10 y le dijeron: –No, iremos contigo a tu pueblo.11 Noemí insistió: –Regresen, hijas mías, ¿a qué van a venir conmigo? ¿Creen que aún puedo tener hijos que lleguen a casarse con ustedes?12 Regresen, hijas mías, regresen. Soy demasiado vieja para casarme otra vez; y aunque me casara de nuevo, concibiera esta misma noche y tuviera hijos,13 ¿podrían ustedes esperar a que fueran mayores? ¿Van por eso a dejar de casarse de nuevo? No, hijas mías, mi pena es mayor que la de ustedes, pues el Señor me ha castigado.14 De nuevo comenzaron a llorar. Después Orfá besó a su suegra y regresó a su pueblo, mientras que Rut se quedó con Noemí.15 Noemí le dijo: –Mira, tu cuñada regresa a su pueblo y a su dios; vete tú también con ella.