3 Ten piedad de mí, oh Dios, por tu amor, por tu inmensa compasión, borra mi culpa;4 lava del todo mi maldad, limpia mi pecado.5 Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado;6 contra ti, contra ti solo pequé; hice lo que tú detestas. Por eso eres justo cuando dictas sentencia e irreprochable cuando juzgas.