4 El día veinticuatro del mes primero, cuando yo estaba a orillas del gran río Tigris,5 levanté la vista y vi a un hombre vestido con túnica de lino y con un cinturón de oro puro.6 Su cuerpo era como el topacio, su rostro resplandecía como el brillo del relámpago, sus ojos eran como antorchas de fuego, sus brazos y sus pies brillaban como el bronce pulido y sus palabras resonaban como un rumor de multitud.