10 Después dijo a Saúl: –¿Por qué haces caso a la gente que dice que David busca tu ruina?11 Hoy mismo puedes ver con tus propios ojos que el Señor te puso en mis manos en la cueva. Me incitaron a matarte, pero yo te he respetado, pues pensé: No haré daño alguno a mi señor, porque él es el ungido del Señor.