1 Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió mucha gente.2 Entonces se le acercó un leproso y se postró ante él, diciendo: –Señor, si quieres, puedes limpiarme.3 Jesús extendió la mano, lo tocó y le dijo: –Quiero, queda limpio. Y al instante quedó limpio de la lepra.