3 Elías se llenó de miedo y huyó para salvar su vida. Al llegar a Berseba de Judá, dejó allí a su criado.4 El se adentró por el desierto un día de camino, se sentó bajo una retama y, deseándose la muerte, decía: –¡Basta, Señor! Quítame la vida, que no soy mejor que mis antepasados.