1 El rey y Amán fueron al banquete de la reina Ester.2 Y también aquel segundo día, durante los brindis, el rey volvió a preguntar a la reina Ester: –¿Cuál es tu petición, reina Ester? Se te dará todo. ¿Qué deseas? Te daré incluso la mitad de mi reino.3 Respondió la reina Ester: –Si gozo, mi rey, de tu favor, si así te place, concédeme la vida. Esa es mi petición; mi vida y la de mi pueblo; ese es mi deseo.4 Pues mi pueblo y yo hemos sido condenados a ser destruidos, asesinados y exterminados. Si nos hubieran vendido como esclavos o esclavas, me hubiera callado, ya que tal desgracia no sería tan grave como para importunar al rey.5 Preguntó el rey Asuero a la reina Ester: –¿Quién es? ¿Dónde está el que intenta hacer eso?6 Respondió Ester: –¡El opresor y enemigo es ese malvado Amán! Amán quedó aterrorizado ante el rey y la reina.