Exilio
| Secondary Keywords | cautiverio Esdras Esther exilio testamento volver |
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| Escrituras | 2 Chronicles 36 2 Kings 25 Jeremiah 25 |
2 Chronicles 361 El pueblo proclamó rey a Joacaz, hijo de Josías, como sucesor de su padre en Jerusalén.2 Joacaz comenzó a reinar a los veintitrés años y reinó tres meses en Jerusalén.3 El rey de Egipto lo destronó en Jerusalén e impuso al país un impuesto de tres mil cuatrocientos kilos de plata y treinta y cuatro kilos de oro.4 Nombró rey de Judá y de Jerusalén a su hermano Eliaquín, cambiando su nombre por el de Joaquín. A su hermano Joacaz, Necao se lo llevó prisionero a Egipto.5 Joaquín comenzó a reinar a los veinticinco años y reinó once años en Jerusalén. Ofendió con su conducta al Señor, su Dios.6 Nabucodonosor, rey de Babilonia, emprendió una campaña militar contra él, y lo llevó a Babilonia cargado de cadenas.7 También se llevó a Babilonia numerosos utensilios del templo del Señor, depositándolos en su palacio de Babilonia.8 El resto de la historia de Joaquín, su perversa conducta y todo lo que hizo, está escrito en el Libro de los reyes de Israel y de Judá. Le sucedió su hijo Jeconías.9 Jeconías comenzó a reinar a los ocho años y reinó tres meses en Jerusalén. Ofendió con su conducta al Señor.10 A comienzos del año, el rey Nabucodonosor hizo que lo deportaran a Babilonia junto con los objetos más valiosos del templo del Señor, y nombró a su tío Sedecías rey de Judá y de Jerusalén.11 Sedecías comenzó a reinar a los veintiún años y reinó once años en Jerusalén.12 Ofendió con su conducta al Señor su Dios y no hizo caso al profeta Jeremías que le hablaba en nombre del Señor.13 Se rebeló contra el rey Nabucodonosor, al cual había prestado juramento de fidelidad en el nombre del Señor. Terco y obstinado, no quiso convertirse al Señor, el Dios de Israel.14 Del mismo modo todos los jefes de los sacerdotes y el pueblo pecaron sin cesar, practicando las abominaciones idolátricas de las naciones y contaminando el templo que el Señor se había consagrado en Jerusalén.15 El Señor, Dios de sus antepasados, en su afán de salvar a su pueblo y a su templo, les envió continuos mensajeros.16 Pero se burlaron de ellos, menospreciaron sus palabras, y se mofaron de sus profetas, colmando así la ira del Señor contra su pueblo, hasta el punto que ya no hubo remedio.17 El Señor mandó contra ellos al rey de los caldeos, que mató a espada a sus jóvenes en el santuario mismo, sin perdonar a nadie, ni muchacho ni doncella, ni anciano ni anciana: Dios entregó a todos en su poder.18 Nabucodonosor se llevó a Babilonia todos los objetos del templo de Dios, grandes y chicos, los tesoros del templo, los del rey y los de sus jefes.19 El templo del Señor fue consumido por las llamas, las murallas fueron demolidas, los palacios incendiados y todos los objetos preciosos destruidos.20 Nabucodonosor deportó a Babilonia a los que habían escapado de la espada, los cuales pasaron a ser esclavos del rey y de sus hijos hasta que se estableció el imperio persa.21 Así se cumplió la palabra del Señor pronunciada por Jeremías: «La tierra descansará asolada durante setenta años hasta que recupere sus años de descanso sabático».22 El año primero de Ciro, rey de Persia, en cumplimiento de la profecía de Jeremías, el Señor despertó el espíritu de Ciro, rey de Persia, que publicó de palabra y por escrito por todo su reino este edicto:23 «Así dice Ciro, rey de Persia: El Señor, Dios del cielo, me ha dado todos los reinos de la tierra y me ha encomendado construirle un templo en Jerusalén de Judá. Los que de entre ustedes pertenezcan a su pueblo, que regresen, y que el Señor su Dios esté con ellos». 2 Kings 251 El año noveno del reinado de Sedecías, el día diez del mes décimo, Nabucodonosor, rey de Babilonia, se presentó con todo su ejército ante Jerusalén y la sitió, levantando alrededor una empalizada.2 El sitio de la ciudad se prolongó hasta el año undécimo de Sedecías.3 El día nueve del cuarto mes, cuando el hambre se hizo insoportable en la ciudad y la gente no tenía nada que comer,4 abrieron una brecha en la ciudad; todo el ejército huyó de noche por la puerta entre los dos muros, cerca del jardín del rey, y escaparon por el camino del Arabá, mientras los caldeos estrechaban el cerco de la ciudad.5 Pero el ejército caldeo persiguió al rey y le dio alcance en la llanura de Jericó; entonces todas sus tropas se dispersaron.6 Apresaron al rey Sedecías y lo llevaron a Riblá, ante el rey de Babilonia, y allí le comunicaron la sentencia.7 El rey de Babilonia ordenó que degollaran a sus hijos en su presencia y a él le sacó los ojos, lo encadenó y lo llevó cautivo a Babilonia.8 El día siete del quinto mes –era el año décimonoveno de Nabucodonosor, rey de Babilonia–, Nabuzardán, jefe de la escolta y ministro del rey de Babilonia,9 llegó a Jerusalén, e incendió el templo del Señor, el palacio del rey y todas las casas de Jerusalén.10 El ejército de los caldeos que estaba a su mando destruyó las murallas de Jerusalén.11 Nabuzardán, jefe de la escolta, llevó cautivos a los sobrevivientes que quedaban en la ciudad, a los desertores que se habían pasado al rey de Babilonia y a todos los demás.12 Sólo dejó alguna gente del pueblo para el cultivo del campo y de los viñedos.13 Los caldeos rompieron las columnas de bronce, las bases y la pila de bronce que había en el templo del Señor, y se llevaron el bronce a Babilonia.14 Tomaron todas las bandejas, palas, cuchillos, ollas y todos los utensilios de bronce del servicio sagrado.15 El jefe de la escolta tomó también los incensarios, aspersorios y demás objetos de oro y plata.16 Era imposible calcular el peso del bronce de las dos columnas, de la pila y de las bases hechas por Salomón para el templo del Señor, todo ello de bronce.17 Cada columna tenía una altura de nueve metros, con un capitel de bronce de dos metros y medio de altura; en torno al capitel había una rejilla con granadas; todo ello de bronce. La segunda columna era igual.18 El jefe de la escolta hizo prisioneros al sumo sacerdote Serayas, al sacerdote Sofonías, que le seguía en dignidad, a los tres guardias de la puerta,19 al oficial que mandaba a los soldados y a cinco consejeros del rey que fueron encontrados en la ciudad; al secretario del general del ejército, encargado del alistamiento y a sesenta hombres que había en la ciudad.20 Nabuzardán, jefe de la escolta, los apresó y los llevó ante el rey de Babilonia a Riblá.21 Y el rey de Babilonia los mandó matar en Riblá, en la región de Jamat. Así fue deportado Judá lejos de su tierra.22 Nabucodonosor, rey de Babilonia, puso al frente de los que había dejado en Judá a Godolías, hijo de Ajicán, hijo de Safán.23 Cuando los jefes y la tropa se enteraron de que el rey de Babilonia había nombrado gobernador a Godolías, fueron a presentarse a él en Mispá. Eran: Ismael, hijo de Netanías; Juan, hijo de Carej; Seraya, hijo de Tanjumet, natural de Natuf, y Azanías, natural de Maacá, con sus hombres.24 Godolías les juró: –Nada teman de los caldeos; quédense en el país; sométanse al rey de Babilonia y les irá bien.25 El séptimo mes, Ismael, hijo de Netanías, hijo de Elisamá, perteneciente a la familia del rey, vino con diez hombres e hirió mortalmente a Godolías y a los judíos y caldeos que estaban con él en Mispá.26 Todo el pueblo, chicos y grandes, y los jefes de las tropas fueron a refugiarse a Egipto por temor a los caldeos.27 Cuando Jeconías, rey de Judá, llevaba ya treinta y siete años desterrado, el día veintisiete del mes duodécimo, Evil Merodac, rey de Babilonia, con motivo de su coronación, indultó a Jeconías, rey de Judá, y lo sacó de la cárcel.28 Le dio un trato de favor con preferencia a los otros reyes que estaban con él en Babilonia.29 Así, Jeconías dejó el uniforme de presidiario y comió con el rey todos los días de su vida.30 El rey proveyó a su sustento diario mientras vivió. Jeremiah 251 El año cuarto de Joaquín, hijo de Josías, rey de Judá, que era el primero de Nabucodonosor, rey de Babilonia, el Señor dirigió esta palabra a Jeremías contra todo el pueblo de Judá.2 Esto es lo que dijo Jeremías contra todo el pueblo de Judá y contra los habitantes de Jerusalén:3 –Desde el año decimotercero de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, hasta hoy, el Señor me ha dirigido su palabra durante veintitrés años; yo les he hablado sin cesar, pero ustedes no me han escuchado.4 El Señor les ha enviado puntualmente a todos sus siervos los profetas, pero ustedes no han escuchado ni han hecho caso.5 Les decían: «Que cada uno se convierta de su mala conducta y de sus malas acciones, así habitarán en la tierra que el Señor les dio a ustedes y a sus antepasados, desde siempre y para siempre.6 No sigan a otros dioses para darles culto y adorarlos; no me ofendan adorando a los ídolos que se han fabricado, y así no los castigaré».7 Pero no me han escuchado, oráculo del Señor, sino que me han ofendido adorando a los ídolos que se han fabricado, para desgracia de ustedes.8 Por eso, así dice el Señor todopoderoso: Por no haber obedecido mis mandatos,9 yo envío a buscar a todos los pueblos del norte, oráculo del Señor, y a mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia, y los traeré contra este país, contra sus habitantes y contra todas estas naciones de alrededor; a las que consagraré al exterminio; serán motivo de escarmiento y burla, y sus ruinas serán perpetuas.10 Haré desaparecer entre ellos los gritos de alegría y de júbilo, el canto del novio y de la novia, el ruido del molino y la luz de la lámpara.11 Toda esta tierra quedará desierta y en ruinas, y todas estas naciones servirán al rey de Babilonia durante setenta años.12 Cumplidos los setenta años, yo castigaré al rey de Babilonia y a esa nación, oráculo del Señor, por su pecado; castigaré al país de los caldeos y quedará en ruinas para siempre.13 Haré que vengan sobre aquél país todas las amenazas que pronuncié contra él; las profecías de Jeremías contra las naciones, que están escritas en este libro.14 Pues también a los caldeos los someterán naciones poderosas y grandes reyes. Yo les pediré cuenta de sus acciones, de todo lo que han hecho.15 El Señor, Dios de Israel me dijo: «Toma de mi mano esta copa de vino llena de mi ira y dásela a beber a todas las naciones a las que yo te envíe,16 para que, al beberla, se tambaleen y deliren ante la espada que yo voy a mandar contra ellas».17 Tomé la copa de la mano del Señor y se la di a beber a todas las naciones a las que el Señor me había enviado:18 a Jerusalén y a las ciudades de Judá, junto con sus reyes y príncipes, las cuales quedaron desiertas, se convirtieron en motivo de escarmiento y de burla, y su nombre se cita a modo de maldición hasta el día de hoy;19 al faraón, rey de Egipto, a sus servidores, sus príncipes y todo su pueblo,20 junto con los extranjeros que habitaban en Egipto; a los reyes del país de Us, a los reyes filisteos de Ascalón, Gaza, Ecrón y lo que queda de Asdod;21 a los reyes de Edom, Moab, Amón;22 a todos los reyes de Tiro, Sidón y de los pueblos lejanos que están al lado del mar;23 a los de Dedán, Temá, Buz y todos los que se afeitan las sienes;24 a todos los reyes de Arabia que viven en el desierto;25 a los reyes de Zimrí, Elam y Media,26 a los reyes del norte, próximos y lejanos, uno detrás de otro, y a todos los reinos que hay sobre la superficie de la tierra. Después de ellos beberá el rey de Babilonia.27 Les dirás: Así dice el Señor todopoderoso, Dios de Israel: ¡Beban, emborráchense, vomiten, caigan para no levantarse más bajo la espada que yo voy a enviar contra ustedes.28 Y si se niegan a tomar de tu mano la copa y a beber, les dirás: Así dice el Señor todopoderoso: ¡Les aseguro que la beberán!29 Porque si mi castigo comienza por la ciudad en la que se invoca mi nombre, ¿cómo van a quedar ustedes sin castigo? No quedarán sin castigo porque traeré la espada contra todos los habitantes de la tierra, oráculo del Señor todopoderoso.30 Pronuncia contra ellos estos oráculos proféticos y diles: Ruge el Señor desde lo alto, desde su santa morada hace vibrar su voz; ruge violento contra su pueblo, lanza gritos como los que pisan la uva contra todos los habitantes de la tierra.31 Su voz llega hasta el extremo de la tierra, porque el Señor entabla un pleito contra las naciones, se querella contra todos los hombres, y entrega los malvados a la espada. Oráculo del Señor.32 Así dice el Señor todopoderoso: Miren cómo pasa la desgracia de nación en nación, una gran tempestad se desata desde los extremos de la tierra.33 En aquél día, aquellos que el Señor castigue cubrirán la tierra de un extremo a otro; no serán llorados, ni recogidos ni enterrados; quedarán sobre el suelo como estiércol.34 ¡Giman, pastores, lancen gritos, revuélquense en el polvo, jefes de los pastores, porque ha llegado el día de la matanza: serán dispersados y caerán como carneros elegidos.35 No hay refugio para los pastores, no escaparán sus jefes.36 Se oyen los gritos de los pastores, los alaridos de sus jefes, porque el Señor devasta sus pastos,37 sus tranquilas praderas están destruidas a causa de la ardiente ira del Señor.38 El león abandona su guarida, porque su tierra ha quedado desierta a causa de la espada devastadora, a causa de la ardiente ira del Señor. | |








