En la plaza frente a la Puerta del Agua en Jerusalén, Ezra está de pie en una plataforma de madera alta mientras lee del pergamino. La gente escucha atentamente la lectura de Ezra.
1 Todo el pueblo se congregó como un solo hombre en la plaza de la Puerta de las Aguas y pidió a Esdras, el escriba, que trajera el libro de la ley de Moisés que el Señor había entregado a Israel.2 Así lo hizo el sacerdote Esdras. El día primero del séptimo mes trajo el libro de la ley y ante la asamblea compuesta por hombres, mujeres y cuantos tenían uso de razón,3 lo estuvo leyendo en la plaza de la Puerta de las Aguas desde la mañana hasta el mediodía. Todo el pueblo, hombres, mujeres y cuantos tenían uso de razón, escuchaban con atención la lectura del libro de la ley.