5 Esdras abrió el libro a la vista de todo el pueblo, pues estaba más alto que todos, y, al abrirlo, todo el pueblo se puso de pie.6 Esdras bendijo al Señor, el gran Dios; y todo el pueblo, levantando las manos, respondió: –Amén, amén. Después se postraron y, rostro en tierra, adoraron al Señor.