En los manantiales de Harod, algunos soldados están arrodillados y latiendo agua directamente desde la primavera o desde el agua recogida en sus manos. Otros están de pie y lamer el agua de sus manos. Gideon vigila a los soldados.
4 El Señor dijo a Gedeón: –Todavía son demasiados. Llévalos hasta la fuente, y allí los seleccionaré. El que yo te diga que vaya contigo, irá; y el que te diga que no vaya contigo, no irá.5 Gedeón llevó sus tropas a la fuente, y el Señor le dijo: –Los que beban el agua lamiéndola, como los perros, ponlos a un lado; y los que se arrodillen para beber, ponlos a otro.6 Los que bebieron el agua lamiéndola sumaron trescientos. El resto se arrodilló para beber, llevándose el agua a la boca con la mano.7 Entonces dijo el Señor a Gedeón: –Con los trescientos hombres que han bebido el agua lamiéndola, los libraré a ustedes, y pondré a Madián bajo tu poder. Todos los demás, que regresen a su casa.