Gedeón quería asegurarse de que Dios estaba de su lado, así que pidió una señal. Dejó un vellón de lana fuera toda la noche y si se secaba sabría que Dios estaba con él. Se secó y Dios estaba con él.
36 Gedeón dijo a Dios: –Demuéstrame que quieres salvar a Israel por medio de mí, como has dicho.37 Voy a poner un vellón de lana al sereno; si el rocío cae sólo sobre el vellón, quedando seco todo el suelo, sabré que librarás a Israel por medio de mí, como has dicho.38 Y así sucedió. Gedeón madrugó al día siguiente, tomó el vellón, lo exprimió y con el rocío llenó una vasija de agua.39 Gedeón dijo a Dios: –No te enojes contra mí, si me atrevo a hablarte una vez más. Permíteme que repita por última vez la prueba del vellón: que quede seco sólo el vellón y todo el suelo cubierto de rocío.40 Y Dios lo hizo así aquella noche. Quedó seco sólo el vellón mientras todo el suelo estaba cubierto de rocío.