11 Escucha lo que dicen; al oírlo cobrarás más ánimo y caerás sobre el campamento. Gedeón bajó con su siervo Furá hasta las primeras tiendas del campamento.12 Los madianitas, los amalecitas y los de oriente estaban distribuidos en el valle. Eran numerosos como langostas; sus camellos eran innumerables como la arena de la playa.13 Cuando llegó Gedeón, un hombre estaba contando un sueño a un compañero suyo. Decía: –He tenido un sueño; veía rodar por el campamento de Madián un pan grande de cebada. Llegó a la tienda, chocó contra ella, la arrolló y la derribó.14 Su compañero le contestó: –Eso no es otra cosa que la espada de Gedeón, hijo de Joás, de Israel. Dios ha puesto bajo su poder a Madián y a todo su campamento.15 Cuando Gedeón oyó el sueño y su explicación, se postró. Después regresó al campamento de Israel y dijo: –Prepárense, porque el Señor ha puesto el campamento de Madián en poder de ustedes.