19 Gedeón y los cien hombres que lo acompañaban llegaron a las primeras tiendas del campamento cuando los centinelas cambiaban de turno, al comienzo de la vigilia de la medianoche. Apenas acabado el relevo de los centinelas, tocaron las trompetas y rompieron los cántaros que llevaban en la mano.20 Entonces los tres cuerpos tocaron las trompetas y rompieron los cántaros. Con la mano izquierda sostenían las antorchas encendidas y con la derecha las trompetas para tocarlas, y gritaron: –¡Por el Señor y por Gedeón!21 Cada uno se quedó en su puesto alrededor del campamento. Todo el campamento, como alocado, se puso a correr, a gritar y a huir.22 Mientras los trescientos tocaban las trompetas, el Señor hizo que los madianitas se mataran unos a otros en el campamento y que huyeran a Bet Sitá, hacia Sartán, hasta la ribera de Abel Mejolá, frente a Tabat.23 Entonces se reunieron los israelitas de Neftalí, de Aser y de todo Manasés y persiguieron a los madianitas.24 Gedeón envió mensajeros por toda la montaña de Efraín para decirles: –Bajen al encuentro de Madián y córtenles la retirada en los pasos del río Jordán hasta Bet Bará. Todos los efraimitas acudieron a la llamada y ocuparon los pasos del río a lo largo del Jordán hasta Bet Bara.25 Hicieron prisioneros a los dos jefes de Madián, Oreb y Zeb, y los mataron; a Oreb en la peña de Oreb, y a Zeb en la bodega de Zeb. Persiguieron a Madián, y llevaron a Gedeón, al otro lado del Jordán, las cabezas de Oreb y Zeb.