Moisés está de pie ante el arbusto ardiente que no es consumido por el fuego. La cara de Moisés muestra aprensión y miedo de estar en la presencia de Dios.
2 y allí se le manifestó el ángel del Señor, bajo la apariencia de una llama que ardía en medio de una zarza. Al fijarse, vio que la zarza estaba ardiendo pero no se consumía.3 Entonces Moisés se dijo: «Voy a acercarme para contemplar esta maravillosa visión, y ver por qué no se consume la zarza».4 Cuando el Señor vio que se acercaba para mirar, lo llamó desde la zarza: –¡Moisés! ¡Moisés! El respondió: –Aquí estoy.5 Dios le dijo: –No te acerques; quítate las sandalias, porque el lugar que pisas es sagrado. Y añadió:6 –Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Moisés se cubrió el rostro, porque temía mirar a Dios.