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Dios llama Paul West
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Dios llama Paul West

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prcas0397
Artista
Providence Collection
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Secondary Keywords   Dios   historia   Llamadas   naufragio   oeste   Pablo   Roma   testamento   viaje  
Escrituras
Hechos 13   Hechos 20  

Acts 13

1 En la iglesia de Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simón, a quien llamaban el Moreno, Lucio el de Cirene, Manaén, hermano de crianza del rey Herodes, y Saulo. 2 Un día, mientras celebraban la liturgia del Señor y ayunaban, el Espíritu Santo dijo: –Sepárenme a Bernabé y a Saulo para la misión que les he encomendado. 3 Entonces, después de ayunar y orar, les impusieron las manos y los despidieron. 4 Enviados, pues, por el Espíritu Santo, Bernabé y Saulo bajaron a Seleucia, y de allí se embarcaron rumbo a Chipre. 5 Llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Llevaban con ellos a Juan como ayudante. 6 Atravesaron toda la isla y llegaron a Pafos. Allí encontraron a un mago judío, un falso profeta llamado Barjesús, 7 que estaba al servicio del vicecónsul Sergio Pablo. El vicecónsul, hombre prudente y deseoso de escuchar la palabra de Dios, mandó llamar a Bernabé y a Saulo. 8 Elimas, el mago (eso significa este nombre), se les oponía, tratando de apartar al vicecónsul de la fe. 9 Pero Saulo, llamado también Pablo, lleno del Espíritu Santo, lo miró con atención 10 y le dijo: –¡Mentiroso y malvado, hijo del diablo, enemigo de todo lo bueno! ¿Hasta cuándo dejarás de torcer los caminos rectos del Señor? 11 Pues mira, el Señor te va a castigar: quedarás ciego, sin ver la luz del sol durante algún tiempo. En ese mismo momento, la oscuridad y las sombras cayeron sobre él, y a tientas buscaba a alguien que lo llevara de la mano. 12 Entonces el vicecónsul, al ver lo sucedido, creyó, pues había quedado impresionado por lo que le habían enseñado acerca del Señor. 13 Pablo y los suyos se embarcaron en Pafos y llegaron a Perge de Panfilia. Pero Juan los dejó y regresó a Jerusalén. 14 Ellos, pasando más allá de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia. Allí entraron en la sinagoga el sábado y se sentaron. 15 Después de la lectura de la ley y de los profetas, los jefes de la sinagoga mandaron a decirles: –Hermanos, si tienen algo que decir a la asamblea, hablen. 16 Pablo entonces se levantó, impuso silencio con la mano y dijo: –Israelitas y los que honran a Dios, 17 escuchen. El Dios de este pueblo, Israel, eligió a nuestros antepasados, y engrandeció al pueblo durante su permanencia en Egipto; después los sacó de allí con gran poder, 18 y por espacio de cuarenta años los cuidó en el desierto. 19 Después de destruir siete naciones en el país de Canaán, les dio su tierra en herencia. 20 Esto duró unos cuatrocientos cincuenta años. Después les dio jueces hasta los tiempos del profeta Samuel. 21 Pidieron luego un rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Cis, de la tribu de Benjamín, durante cuarenta años. 22 Al destituir a Saúl de su cargo, nombró rey a David, de quien hizo esta alabanza: He encontrado a David, hijo de Jesé, un hombre según mi corazón, el cual hará siempre mi voluntad. 23 De su descendencia, Dios, según su promesa, sacó para Israel un Salvador, Jesús. 24 Antes de su venida, Juan había predicado a todo el pueblo de Israel un bautismo de penitencia. 25 El mismo Juan, a punto ya de terminar su ministerio, decía: ­«Yo no soy el que ustedes creen. Detrás de mí viene uno a quien no soy digno de desatar las sandalias». 26 Hermanos, descendientes de Abrahán, y los que, sin serlo, honran a Dios, es a ustedes a quienes se dirige este mensaje de salvación. 27 Ciertamente, los habitantes de Jerusalén y sus jefes no reconocieron a Jesús, y al condenarlo cumplieron las palabras de los profetas que se leen todos los sábados. 28 Sin haber encontrado en él ningún delito que mereciera la muerte, pidieron a Pilato que lo matara. 29 Y después de cumplir todo lo que acerca de él estaba escrito, lo bajaron del madero y lo pusieron en un sepulcro. 30 Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. 31 Durante muchos días se apareció a los que habían subido con él desde Galilea a Jerusalén, los cuales son ahora sus testigos ante el pueblo. 32 Y nosotros les anunciamos esta buena noticia: que la promesa hecha a nuestros antepasados, 33 Dios la ha cumplido entre nosotros, sus descendientes, resucitando a Jesús, como está escrito también en el salmo segundo: Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy. 34 Porque efectivamente lo resucitó de entre los muertos para no regresar ya nunca más a la corrupción, conforme a lo que dijo: Les cumpliré las firmes promesas que hice a David. 35 Por eso dice también en otro lugar: No permitirás que tu fiel experimente la corrupción. 36 Ahora bien, David, después de cumplir durante su vida la voluntad de Dios, murió, fue a reunirse con sus antepasados, y experimentó la corrupción. 37 Sin embargo, aquel a quien Dios resucitó no experimentó la corrupción. 38 Sepan, pues, hermanos, que por él se les anuncia el perdón de los pecados. La salvación que no han podido ustedes obtener con la ley de Moisés, 39 la obtiene gracias a Jesús todo el que cree. 40 Tengan cuidado, pues, que no les pase lo que dijeron los profetas: 41 Contemplen esto, soberbios, y que el asombro los haga desaparecer, porque voy a realizar en su tiempo una obra que no la creerán aunque se la cuenten. 42 A la salida, les pedían que hablaran sobre lo mismo el sábado siguiente. 43 Disuelta la asamblea, muchos judíos y prosélitos que adoraban al verdadero Dios siguieron a Pablo y Bernabé, quienes trataban de persuadirlos con sus palabras para que permanecieran fieles a la gracia de Dios. 44 El sábado siguiente casi toda la ciudad se congregó para escuchar la palabra del Señor. 45 Los judíos, al ver la multitud, se llenaron de envidia, y contradecían lo que Pablo decía, insultándolo. 46 Entonces, Pablo y Bernabé dijeron con toda valentía: –A ustedes teníamos que anunciarles primeramente la palabra de Dios, pero ya que la rechazan y ustedes mismos no se consideran dignos de la vida eterna, nos dirigiremos a los paganos. 47 Pues así nos lo mandó el Señor: Te he puesto como luz de las naciones, para que lleves la salvación hasta los extremos de la tierra. 48 Los paganos, al oír esto, se alegraban y recibían con alabanzas el mensaje del Señor. Y todos los que estaban destinados a la vida eterna creyeron. 49 La palabra del Señor se difundió por toda aquella región. 50 Los judíos, sin embargo, sublevaron a las mujeres distinguidas que adoraban al verdadero Dios, y a los principales de la ciudad; promovieron una persecución contra Pablo y Bernabé, y los expulsaron de su territorio. 51 Ellos, en señal de protesta, sacudieron el polvo de sus pies y se fueron a Iconio. 52 Los discípulos, por su parte, estaban llenos de alegría y del Espíritu Santo.

Acts 20

1 Cuando se calmó la revuelta, Pablo llamó a los discípulos para darles ánimos, se despidió de ellos y partió para Macedonia. 2 Después de recorrer aquellas regiones, animando a los fieles con largas exhortaciones, llegó a Grecia, 3 donde estuvo tres meses. Cuando iba a embarcarse para Siria, los judíos conspiraron contra él, en vista de lo cual decidió regresarse por Macedonia. 4 Lo acompañaban Sópater, hijo de Pirro, de Berea; Aristarco y Segundo, de Tesalónica; Gayo, de Derbe, y Timoteo; Tíquico y Trófimo, de la provincia de Asia. 5 Estos se adelantaron y nos esperaron en Tróade. 6 Nosotros nos embarcamos en Filipos después de la fiesta de la pascua, y al cabo de cinco días los alcanzamos en Tróade donde nos detuvimos siete días. 7 El domingo nos reunimos para la fracción del pan. Pablo, que tenía que irse al día siguiente, les estuvo hablando y prolongó su predicación hasta media noche. 8 Había abundantes lámparas en la sala donde estábamos reunidos. 9 Un joven llamado Eutiquio estaba sentado al borde de una ventana, y como Pablo se alargaba en su predicación se fue quedando profundamente dormido. Vencido por el sueño, se cayó desde el tercer piso, y cuando lo recogieron, ya estaba muerto. 10 Pablo entonces bajó, se tendió sobre él y lo tomó en sus brazos, diciendo: –No se alarmen, porque está vivo. 11 Volvió a subir, partió el pan y, después de comer, continuó conversando largo rato hasta que amaneció. Después se fue. 12 En cuanto al muchacho, lo llevaron vivo con gran consuelo para todos. 13 Como Pablo había decidido hacer el viaje por tierra, nosotros nos embarcamos con anterioridad y nos dirigimos a Aso, en donde debíamos recogerlo. 14 Cuando nos alcanzó en Aso, subió a bordo con nosotros y fuimos a Mitilene. 15 De allí, por mar, llegamos, al día siguiente, a la altura de Quío; al otro día seguimos costeando rumbo a Samos y al siguiente llegamos a Mileto. 16 Pablo había resuelto pasar de largo por Efeso para no perder tiempo en la provincia de Asia. Se daba prisa, pues quería estar en Jerusalén el día de pentecostés. 17 Desde Mileto, mandó venir a los responsables de la iglesia de Efeso. 18 Cuando llegaron, les dijo: –Saben bien cómo me he comportado con ustedes todo el tiempo desde el primer día de mi llegada a la provincia de Asia. 19 He servido al Señor con toda humildad y con lágrimas, en medio de las pruebas que me han ocasionado las insidias de los judíos; 20 y no he omitido nada de cuanto les podía ser útil. Les he dado avisos y enseñanzas en público y en privado, 21 he tratado de convencer a judíos y griegos para que se convirtieran a Dios y creyeran en Jesús, nuestro Señor. 22 Ahora, como ven, forzado por el Espíritu, voy a Jerusalén, sin saber qué es lo que me espera allí. 23 Eso sí, el Espíritu Santo me asegura en todas las ciudades por las que paso, que me esperan prisiones y sufrimientos. 24 Pero nada me importa mi vida, ni es para mí estimable, con tal de llevar a buen término mi carrera y el ministerio que he recibido de Jesús, el Señor: dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. 25 Ahora sé que ninguno de ustedes, entre quienes pasé anunciando el reino de Dios, volverá a verme. 26 Por eso, quiero decirles hoy que no me hago responsable de lo que les suceda en adelante. 27 Porque nunca dejé de anunciarles todo el plan de Dios. 28 Cuídense ustedes mismos y a todo el rebaño, pues el Espíritu Santo los ha constituido pastores vigilantes de la Iglesia de Dios, que él adquirió con la sangre de su propio Hijo. 29 Yo sé que, después de mi partida, entrarán en medio de ustedes lobos crueles, que no perdonarán al rebaño. 30 Incluso de entre ustedes mismos saldrán algunos difundiendo doctrinas perniciosas, para arrastrar a los discípulos tras de sí. 31 Por eso, estén siempre atentos y acuérdense de que durante tres años, día y noche, no me cansé de exhortarlos hasta con lágrimas a cada uno de ustedes. 32 Ahora los encomiendo a Dios y a su mensaje de gracia, que tiene fuerza para que crezcan en la fe y para hacerlos partícipes de la herencia reservada a los consagrados. 33 A nadie he pedido plata, oro o vestidos. 34 A ustedes mismos les consta que con el trabajo de mis manos he ganado lo necesario para mí y para mis compañeros. 35 Siempre les he mostrado que es así como se debe trabajar para poder socorrer a los débiles, recordando las palabras de Jesús, el Señor, que dijo: ­«Hay más felicidad en dar que en recibir». 36 Cuando terminó de hablar, se puso de rodillas y oró con todos ellos. 37 Todos comenzaron a llorar, abrazaban a Pablo y lo besaban. 38 Estaban tristes sobre todo porque les había dicho que no lo volverían a ver. Después lo acompañaron hasta el barco.

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