Jacob está durmiendo con su cabeza sobre una piedra. En su sueño ve una escalera llegando al cielo. Los ángeles están ascendiendo y descendiendo sobre ella.
15 Yo estoy contigo. Te protegeré adondequiera que vayas y haré que regreses a esta tierra, porque no te abandonaré hasta que haya cumplido lo que te he prometido.16 Al despertar Jacob de su sueño, dijo: –Ciertamente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía.17 Y todo tembloroso añadió: –¡Qué terrible es este lugar! ¡Nada menos que la casa de Dios y la puerta del cielo!18 Y levantándose temprano tomó la piedra en la que había apoyado su cabeza, la puso como piedra conmemorativa y derramó aceite sobre ella.19 Y llamó a aquel lugar Betel –es decir, Casa de Dios–; antes la ciudad se llamaba Luz.20 Jacob hizo también esta promesa: –Si Dios está conmigo, si me protege en este viaje que estoy haciendo y me da el alimento y la ropa necesarios,21 y si puedo regresar sano y salvo a casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios22 y esta piedra que he levantado como piedra conmemorativa será la casa de Dios; y de todo lo que me des te daré el diezmo.