Gólgota
| Secondary Keywords | crucifixión cruz multitud Pascua romano soldado Viernes Santo |
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| Escrituras | Lucas 23:26-46 |
Luke 2326 Cuando lo llevaban para crucificarlo, detuvieron a un tal Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús.27 Lo seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres, que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él.28 Jesús se dirigió a ellas y les dijo: –Mujeres de Jerusalén, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos.29 Porque vendrán días en que se dirá: Dichosas las estériles, los vientres que no engendraron y los pechos que no amamantaron.30 Entonces se pondrán a decir a las montañas: «Caigan sobre nosotras»; y a las colinas: «¡Aplástennos!».31 Porque si esto hacen con el leño verde, ¿qué harán con el seco?32 Llevaban también con él a otros dos malhechores para ejecutarlos.33 Cuando llegaron al lugar llamado La Calavera, crucificaron allí a Jesús y también a los malhechores, uno a derecha y otro a la izquierda.34 Jesús decía: –Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Después sortearon su ropa y se la repartieron.35 El pueblo estaba allí mirando. Las autoridades, por su parte, se burlaban de Jesús y comentaban: –A otros ha salvado, ¡que se salve a sí mismo, si es el Mesías de Dios, el elegido!36 También los soldados se burlaban. Se acercaban a él para darle vinagre37 y decían: –Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.38 Habían puesto sobre su cabeza una inscripción, que decía: «Este es el rey de los judíos».39 Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo: –¿No eres tú el Mesías? Pues sálvate a ti mismo y a nosotros.40 Pero el otro intervino para reprenderlo, diciendo: –¿Ni siquiera temes a Dios tú, que estás en el mismo suplicio?41 Lo nuestro es justo, pues estamos recibiendo lo que merecen nuestros actos, pero éste no ha hecho nada malo.42 Y añadió: –Jesús, acuérdate de mí cuando vengas como rey.43 Jesús le dijo: –Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso.44 Hacia el mediodía las tinieblas cubrieron toda la región hasta las tres de la tarde.45 El sol se oscureció, y el velo del templo se rasgó por la mitad.46 Entonces Jesús lanzó un grito y dijo: –Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y dicho esto, expiró. | |








