24 El cargó con nuestros pecados, llevándolos en su cuerpo hasta el madero, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Ustedes fueron sanados a costa de sus heridas,
Colossians 1
20 y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, tanto las de la tierra como las del cielo, trayendo la paz por medio de su sangre derramada en la cruz.
Genesis 22
13 Abrahán levantó entonces la vista y vio un carnero enredado por los cuernos en un matorral. Tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo.
Genesis 3
21 El Señor Dios hizo para Adán y su mujer unas túnicas de piel, y los vistió.
Hebrews 9
22 Y es que, según la ley, casi todo debe ser purificado por la sangre, ya que sin derramamiento de sangre no hay perdón.
Isaiah 53
5 pero eran nuestras rebeldías las que lo traspasaban, y nuestras culpas las que lo trituraban. Sufrió el castigo para nuestro bien y con sus heridas nos sanó.
Leviticus 17
11 Porque la vida de la carne está en la sangre, y por eso les he dado la sangre para que hagan sobre el altar la expiación por sus vidas, pues la sangre es la que expía por la vida.
Matthew 26
28 porque ésta es mi sangre, la sangre de la alianza, que se derrama por todos para el perdón de los pecados.
Romans 4
25 entregado a la muerte por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación.
Romans 5
5 Una esperanza que no defrauda porque, al darnos el Espíritu Santo, Dios ha derramado su amor en nuestros corazones.6 Nosotros estábamos incapacitados para salvarnos, pero Cristo murió por los impíos en el tiempo señalado.7 Es difícil dar la vida incluso por un hombre de bien; aunque por una persona buena quizá alguien esté dispuesto a morir.8 Pues bien, Dios nos ha mostrado su amor ya que cuando aún éramos pecadores Cristo murió por nosotros.
Romans 8
3 Pues lo que era imposible para la ley, a causa de la debilidad humana, lo realizó Dios enviando a su propio Hijo con una naturaleza semejante a la del pecado. Aún más: lo hizo víctima por el pecado y condenó el pecado a través de una naturaleza mortal,