Hannah Orar
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| Escrituras | 1 Samuel 1 1 Samuel 1:1-2 |
1 Samuel 11 Había un hombre, natural de Ramá, un sufita de las montañas de Efraín, que se llamaba Elcaná, hijo de Yeroján, hijo de Eliú, hijo de Toju, hijo de Suf, efraimita.2 Tenía dos mujeres: una se llamaba Ana y la otra Feniná. Feniná tenía hijos, pero Ana no los tenía.3 Este hombre subía todos los años desde su pueblo a adorar y ofrecer sacrificios al Señor todopoderoso en Siló, donde los hijos de Elí, Jofní y Pinjás, eran sacerdotes del Señor.4 Llegado el día que le correspondía, Elcaná ofrecía el sacrificio y daba a su mujer Feniná, y a todos sus hijos e hijas, sus porciones;5 a Ana le daba sólo una, y eso que él prefería a Ana; pero el Señor la había hecho estéril.6 Su rival la insultaba para humillarla, porque el Señor la había hecho estéril.7 Y así año tras año, cada vez que subían al santuario del Señor, la insultaba del mismo modo. Una vez Ana se puso a llorar y no quería comer.8 Entonces su marido Elcaná le dijo: –Ana, ¿por qué lloras y no comes? ¿Por qué estás triste? ¿No valgo yo para ti más que diez hijos?9 Después de comer y beber en Siló, Ana se levantó. El sacerdote Elí estaba sentado en su silla, junto a la puerta del santuario del Señor.10 Ella, llena de amargura, estuvo llorando desconsoladamente y suplicando al Señor,11 a la vez que le hacía esta promesa: –Señor todopoderoso, si te dignas mirar la aflicción de tu sierva y te acuerdas de mí, si no olvidas a tu sierva y le das un hijo varón, yo lo consagraré al Señor por todos los días de su vida y la navaja no pasará por su cabeza.12 Al prolongar ella su oración ante el Señor, Elí se puso a observar sus labios;13 como Ana oraba en silencio, sus labios se movían, pero no se oía su voz. Entonces Elí pensó que estaba borracha14 y le dijo: –¿Hasta cuándo seguirás borracha? A ver si se te pasa el efecto del vino.15 Ana respondió: –No, señor mío, es que soy una mujer desgraciada. No he bebido vino ni licor; estoy desahogando mi corazón ante el Señor.16 No tomes a tu sierva por una mujer perdida, pues el exceso de mi pena y mi dolor me han movido a orar de este modo.17 Elí le dijo: –Vete en paz, y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.18 Ella dijo: –Que tu sierva alcance tu favor. Y regresó por donde había venido. Después comió y ya no parecía la misma.19 Se levantaron de madrugada, adoraron al Señor y regresaron a su casa, a Ramá. Elcaná se acostó con Ana, su mujer, y el Señor se acordó de ella.20 Ana concibió y dio a luz un hijo, al que puso por nombre Samuel, pues dijo: –¡Al Señor se lo pedí!21 Cuando su marido Elcaná subió con toda su familia para ofrecer al Señor el sacrificio anual y cumplir sus promesas,22 Ana no quiso subir, sino que dijo a su marido: –Cuando el niño haya dejado de tomar la leche materna, yo lo llevaré para presentárselo al Señor y que se quede allí para siempre.23 Elcaná le respondió: –Haz como te parezca bien; quédate hasta que el niño deje de tomar la leche materna. Y que el Señor te conceda cumplir tu promesa. Ella se quedó en casa y amamantó a su hijo hasta que dejó de tomar la leche materna.24 Después subió con el niño al santuario del Señor en Siló, llevando un novillo de tres años, una medida de harina y un odre de vino.25 Cuando inmolaron el novillo y presentaron el niño a Elí,26 Ana le dijo: –Señor mío, te ruego que me escuches; yo soy la mujer que estuvo aquí, junto a ti, rezando al Señor.27 Este niño es lo que yo pedía, y el Señor me ha concedido lo que le pedí.28 Ahora yo lo devuelvo al Señor; por todos los días de su vida quedará al servicio del Señor. Y se postraron allí ante el Señor. 1 Samuel 11 Había un hombre, natural de Ramá, un sufita de las montañas de Efraín, que se llamaba Elcaná, hijo de Yeroján, hijo de Eliú, hijo de Toju, hijo de Suf, efraimita.2 Tenía dos mujeres: una se llamaba Ana y la otra Feniná. Feniná tenía hijos, pero Ana no los tenía. | |








