14 y le dijo: –¿Hasta cuándo seguirás borracha? A ver si se te pasa el efecto del vino.15 Ana respondió: –No, señor mío, es que soy una mujer desgraciada. No he bebido vino ni licor; estoy desahogando mi corazón ante el Señor.16 No tomes a tu sierva por una mujer perdida, pues el exceso de mi pena y mi dolor me han movido a orar de este modo.