pintura negra y blanca de la segunda venida de Cristo con una familia mirando hacia arriba en la fe mientras el mundo se desintegra alrededor de ellos y los impíos huyen.
2 fijos los ojos en Jesús, autor y perfeccionador de la fe, el cual, animado por la alegría que le esperaba, soportó sin acobardarse la cruz y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.3 Fíjense, pues, en aquel que soportó en su persona tal contradicción de parte de los pecadores, a fin de que no se dejen vencer por el desaliento.