12 Estaba Jesús en un pueblo donde había un hombre cubierto de lepra. Este, al ver a Jesús, cayó rostro en tierra y le suplicaba: –Señor, si quieres, puedes limpiarme.13 Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: –Quiero; queda limpio. Y al instante le desapareció la lepra.14 Jesús ordenó que no lo dijera a nadie. Le dijo: –Ve a presentarte al sacerdote y lleva la ofrenda por tu purificación, como mandó Moisés, para que les conste que has quedado sano.15 Su fama se extendía cada vez más y se congregaban grandes muchedumbres para oírle y para que los sanara de sus enfermedades.16 Pero él se retiraba a lugares solitarios para orar.
Mark 1
40 Se le acercó un leproso y le suplicó de rodillas: –Si quieres, puedes limpiarme.41 Jesús, compadecido, extendió la mano, lo tocó y le dijo: –Quiero, queda limpio.42 Al instante le desapareció la lepra y quedó limpio.43 Entonces lo despidió, advirtiéndole seriamente:44 –No se lo digas a nadie; vete, preséntate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para que les conste que has quedado sano.45 El, sin embargo, tan pronto como se fue, comenzó a divulgar entusiasmado lo ocurrido, de modo que Jesús no podía ya entrar abiertamente en ninguna ciudad. Tenía que quedarse fuera, en lugares despoblados, y aun así seguían acudiendo a él de todas partes.
Matthew 8
1 Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió mucha gente.2 Entonces se le acercó un leproso y se postró ante él, diciendo: –Señor, si quieres, puedes limpiarme.3 Jesús extendió la mano, lo tocó y le dijo: –Quiero, queda limpio. Y al instante quedó limpio de la lepra.4 Jesús le dijo: –No se lo digas a nadie, pero ve, preséntate al sacerdote y lleva la ofrenda que mandó Moisés, para que les conste que has quedado sano.