5 Entonces, la hija del faraón bajó a bañarse al río y, mientras sus criadas paseaban por la orilla, vio la canasta en medio de los juncos, y envió a una de sus criadas para que la recogiera.6 Cuando la abrió y vio al niño, que estaba llorando, se sintió conmovida y exclamó: –¡Es un niño hebreo!