Su voluntad que nadie debe perecer
| Palabras clave | juicio llanto llorar |
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| Secondary Keywords | de dejar dejar dolor dolor lago llorar llorar luto muerte pecado perecer |
| Escrituras | John 31 Un hombre, llamado Nicodemo, miembro del grupo de los fariseos y personaje importante entre los judíos, 2 se presentó a Jesús de noche y le dijo: –Maestro, sabemos que Dios te ha enviado para enseñarnos; nadie, en efecto, puede realizar los signos que tú haces, si Dios no está con él. 3 Jesús le respondió: –Yo te aseguro que el que no nazca de lo alto no puede ver el reino de Dios. 4 Nicodemo repuso: –¿Cómo es posible que un hombre vuelva a nacer siendo viejo? ¿Acaso puede entrar de nuevo en el seno materno para nacer? 5 Jesús le contestó: –Yo te aseguro que nadie puede entrar en el reino de Dios, si no nace del agua y del Espíritu. 6 Lo que nace del hombre es humano; lo engendrado por el Espíritu, es espiritual. 7 Que no te cause, pues, tanta sorpresa lo que te he dicho: «Tienen que nacer de lo alto». 8 El viento sopla donde quiere; oyes su rumor, pero no sabes ni de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con el que nace del Espíritu. 9 Nicodemo preguntó: –¿Cómo puede ser esto? 10 Jesús le contestó: –¿Tú eres maestro de Israel e ignoras estas cosas? 11 Yo te aseguro que hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto; pero ustedes rechazan nuestro testimonio. 12 Si no me creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo van a creerme cuando les hable de las cosas del cielo? 13 Nadie ha subido al cielo, a no ser el que vino de allí, es decir, el Hijo del hombre. 14 Lo mismo que Moisés levantó la serpiente de bronce en el desierto, el Hijo del hombre tiene que ser levantado en alto, 15 para que todo el que crea en él tenga vida eterna. 16 Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. 17 Dios no envió a su Hijo al mundo para condenarlo, sino para salvarlo por medio de él. 18 El que cree en él no será condenado; por el contrario, el que no cree en él, ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios. 19 El motivo de esta condenación está en que la luz vino al mundo pero los hombres prefirieron la oscuridad a la luz, porque su conducta era mala. 20 Todo el que obra mal detesta la luz y la rehúye por miedo a que su conducta quede descubierta. 21 Sin embargo, aquel que actúa conforme a la verdad, se acerca a la luz, para que se vea que toda su conducta está inspirada por Dios. 22 Después de esto, Jesús fue con sus discípulos a la región de Judea. Estuvo allí algún tiempo con ellos y bautizaba. 23 Juan estaba también bautizando en Ainón, cerca de Salín, porque allí había mucha agua. Y la gente acudía a bautizarse. 24 Esto ocurrió antes de que Juan fuera encarcelado. 25 Algunos de los discípulos de Juan discutieron con unos judíos acerca del rito de purificación. 26 Se acercaron a Juan y le dijeron: –Maestro, aquel que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú nos diste testimonio, está ahora bautizando y todos acuden a él. 27 Juan respondió: –El hombre solamente puede tener lo que Dios le haya dado. 28 Ustedes mismos son testigos de lo que yo dije entonces: «Yo no soy el Mesías, sino que he sido enviado como su precursor». 29 La esposa pertenece al esposo. El amigo del esposo, que está junto a él y lo escucha, se alegra mucho al oír la voz del esposo; por eso mi alegría ha llegado a su plenitud. 30 Es necesario que él crezca y que yo disminuya. 31 El que viene de lo alto está sobre todos. El que tiene su origen en la tierra es terreno y habla de las cosas de la tierra; el que viene del cielo 32 da testimonio de lo que ha visto y oído; sin embargo, nadie acepta su testimonio. 33 El que acepta su testimonio, reconoce que Dios dice la verdad, 34 porque cuando habla aquel a quien Dios envió, es Dios mismo quien habla, ya que Dios le ha comunicado plenamente su Espíritu. 35 El Padre ama al Hijo y le ha confiado todo. 36 El que cree en el Hijo, tiene la vida eterna; pero quien no lo acepta, no tendrá esa vida, sino que está sujeto al castigo de Dios. Matthew 181 En aquel momento se acercaron los discípulos a Jesús y le dijeron: –¿Quién es el más importante en el reino de los cielos? 2 El llamó a un niño, lo puso en medio de ellos 3 y dijo: –Les aseguro que si no cambian y se hacen como los niños no entrarán en el reino de los cielos. 4 El que se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. 5 El que recibe a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. 6 Al que sea ocasión de pecado para uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al fondo del mar. 7 ¡Ay de quienes son ocasión de pecado en el mundo! Es inevitable que esto exista. Sin embargo, ¡ay de aquellos que sean ocasión de pecado! 8 Por eso, si tu mano o tu pie es ocasión de pecado para ti, córtatelo y arrójalo. Es mejor entrar en la vida manco o cojo, que ser arrojado con las dos manos o los dos pies al fuego que no se apaga. 9 Y si tu ojo es ocasión de pecado para ti, sácatelo y arrójalo; es mejor entrar en la vida con un solo ojo, que ser echado con los dos ojos al fuego que no se apaga. 10 Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños; porque les digo que sus ángeles en el cielo contemplan sin cesar el rostro de mi Padre del cielo. 12 ¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le extravía una de ellas, ¿no dejará en la montaña las noventa y nueve para ir a buscar la descarriada? 13 Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará por ella más que por las noventa y nueve que no se extraviaron. 14 Del mismo modo el Padre del cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños. 15 Por eso, si tu hermano te ofende, ve y llámale la atención a solas. Si te hace caso, habrás ganado a tu hermano. 16 Si no te hace caso, toma contigo uno o dos, para que cualquier asunto se resuelva en presencia de dos o tres testigos. 17 Si no les hace caso a ellos, díselo a la comunidad; y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o como uno que recauda impuestos para Roma. 18 Les aseguro que lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo; y lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo. 19 También les aseguro que, si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir cualquier cosa, la obtendrán de mi Padre del cielo. 20 Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. 21 Entonces se acercó Pedro y le preguntó: –Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano cuando me ofenda? ¿Siete veces? 22 Jesús le respondió: –No te digo siete veces, sino setenta veces siete. 23 Porque con el reino de los cielos sucede lo que con aquel rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. 24 Al comenzar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. 25 Como no podía pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer y a sus hijos, y todo cuanto tenía, para pagar la deuda. 26 El siervo se echó a sus pies suplicando: «¡Ten paciencia conmigo, que te lo pagaré todo!». 27 El señor tuvo compasión de aquel siervo, lo dejó libre y le perdonó la deuda. 28 Nada más que al salir, aquel siervo encontró a un compañero suyo que le debía cien denarios; lo agarró y le apretaba el cuello, diciendo: «¡Paga lo que me debes!». 29 El compañero se echó a sus pies, suplicándole: «¡Ten paciencia conmigo y te lo pagaré!». 30 Pero él no quiso, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara la deuda. 31 Al verlo sus compañeros se disgustaron mucho y fueron a contar a su señor todo lo ocurrido. 32 Entonces el señor lo llamó y le dijo: «Siervo miserable, yo te perdoné toda aquella deuda, porque me lo suplicaste. 33 ¿No debías haberte compadecido de tu compañero como yo me compadecí de ti?». 34 Entonces su señor, muy enojado, lo entregó para que lo castigaran hasta que pagara toda la deuda. 35 Lo mismo hará con ustedes mi Padre celestial si no se perdonan de corazón unos a otros. |