1 No pudiendo contenerse ya José ante quienes lo rodeaban, ordenó: –Salgan todos de mi presencia. Y no quedó nadie con él cuando se dio a conocer a sus hermanos.2 Entonces rompió a llorar con grandes gritos de forma que lo oyeron los egipcios y la noticia llegó hasta la casa del faraón.3 José dijo a sus hermanos: –Yo soy José, ¿vive todavía mi padre? Sus hermanos no pudieron responderle, pues estaban asustados ante él.4 Entonces él les dijo: –Acérquense a mí. Ellos se acercaron, y él les repitió: –Yo soy José, su hermano, el que ustedes vendieron a Egipto.5 Pero no estén angustiados, ni les pese el haberme vendido, pues Dios me envió para que viniera antes que ustedes y pudiera salvar sus vidas.