4 Abel le ofreció también las primeras crías de su rebaño y hasta su grasa. El Señor se fijó en Abel y su ofrenda,5 más que en Caín y la suya. Entonces Caín se enfureció mucho y andaba cabizbajo.6 El Señor le dijo: –¿Por qué te enfureces? ¿Por qué andas cabizbajo?