Voto de Jacob
| Secondary Keywords | Esaú génesis Hace Jacob ley Rachel testamento |
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| Escrituras | Genesis 281 Isaac llamó a Jacob, lo bendijo y le dio esta orden: –No te cases con una mujer cananea. 2 Anda, vete a Padán Aram, a casa de tu abuelo Batuel, y toma allí por mujer a una de las hijas de tu tío Labán. 3 Que el Dios Poderoso te bendiga y te haga tan fecundo y numeroso que llegues a ser una muchedumbre de naciones. 4 Que él te conceda la bendición de Abrahán a ti y a tus descendientes, y llegues a poseer la tierra en la que resides como extranjero, la que Dios entregó a Abrahán. 5 Isaac despidió a Jacob, y éste se fue a Padán Aram, a casa de Labán, hijo del arameo Batuel, y hermano de Rebeca, madre de Esaú y Jacob. 6 Esaú se enteró de que Isaac había bendecido a Jacob y lo había enviado a Padán Aram para tomar allí mujer; supo también que al bendecirlo le había ordenado que no se casara con una mujer cananea, 7 y que por eso Jacob, obedeciendo a sus padres, había partido hacia Padán Aram. 8 Esaú se dio cuenta de que las mujeres cananeas no eran del agrado de su padre Isaac, de modo que fue adonde vivía Ismael 9 y, además de las que ya tenía, tomó por mujer a majalat, hija de Ismael, el hijo de Abrahán, y hermana de Nebayot. 10 Partió, pues, Jacob de Berseba camino de Jarán. 11 Llegado a cierto lugar, se dispuso a pasar allí la noche, porque ya el sol se había puesto. Tomó una piedra y se acostó apoyando en ella su cabeza. 12 Entonces tuvo un sueño: Veía una escalera que, apoyándose en tierra, tocaba con su punta el cielo. Por ella subían y bajaban los ángeles del Señor. 13 De pronto, el Señor, que estaba de pie sobre ella, le dijo: –Yo soy el Señor, el Dios de tu abuelo Abrahán y el Dios de Isaac; yo daré a ti y a tu descendencia la tierra sobre la que estás acostado. 14 Tu descendencia será como el polvo de la tierra; te extenderás al este y al oeste, al norte y al sur. Todas las naciones recibirán la bendición a través de ti y de tu descendencia. 15 Yo estoy contigo. Te protegeré adondequiera que vayas y haré que regreses a esta tierra, porque no te abandonaré hasta que haya cumplido lo que te he prometido. 16 Al despertar Jacob de su sueño, dijo: –Ciertamente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía. 17 Y todo tembloroso añadió: –¡Qué terrible es este lugar! ¡Nada menos que la casa de Dios y la puerta del cielo! 18 Y levantándose temprano tomó la piedra en la que había apoyado su cabeza, la puso como piedra conmemorativa y derramó aceite sobre ella. 19 Y llamó a aquel lugar Betel –es decir, Casa de Dios–; antes la ciudad se llamaba Luz. 20 Jacob hizo también esta promesa: –Si Dios está conmigo, si me protege en este viaje que estoy haciendo y me da el alimento y la ropa necesarios, 21 y si puedo regresar sano y salvo a casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios 22 y esta piedra que he levantado como piedra conmemorativa será la casa de Dios; y de todo lo que me des te daré el diezmo. Genesis 351 Dijo Dios a Jacob: –Ponte en camino y vete a vivir en Betel; construye allí un altar al Dios que se te apareció cuando huías de tu hermano Esaú. 2 Jacob dijo a su familia y a todos los que estaban con él: –Tiren los dioses extraños que tengan, purifíquense y cámbiense sus ropas. Vamos a subir a Betel. 3 Allí construiré un altar al Dios que me escuchó en el peligro y me asistió en mi viaje. 4 Ellos entregaron a Jacob todos los dioses extraños que poseían, así como los aretes que colgaban de sus orejas, y Jacob los enterró bajo la encina que hay cerca de Siquén. 5 Después partieron, y nadie persiguió a los hijos de Jacob, porque el terror de Dios cayó sobre las ciudades de los alrededores. 6 Llegó Jacob a Luz, o sea a Betel, en tierra de Canaán, con toda su gente. 7 Construyó allí un altar y llamó al lugar Betel, porque allí se le había aparecido Dios cuando huía de su hermano. 8 Por entonces murió Débora, la mujer que había cuidado siempre a Rebeca, y la enterraron más abajo de Betel, al pie de una encina que llamaron «Encina del llanto». 9 Otra vez se apareció Dios a Jacob, a su regreso de Padán Aram, y lo bendijo, 10 diciendo: –Tu nombre es Jacob, pero ya no te llamarán Jacob; tu nombre será Israel. Y lo llamó Israel. 11 Dios añadió: –Yo soy el Dios Poderoso; crece y multiplícate. Un pueblo, un gran número de naciones nacerán de ti y saldrán reyes de tus entrañas. 12 La tierra que yo di a Abrahán y a Isaac, te la doy a ti y a tu descendencia. 13 Dios se retiró del lugar en que había hablado con él, 14 y Jacob levantó una piedra conmemorativa en el lugar donde Dios le había hablado y la consagró derramando sobre ella vino y aceite. 15 Jacob llamó Betel al lugar donde Dios le había hablado. 16 Después partieron de Betel. Cuando aún quedaba un trecho de camino para llegar a Efrata, Raquel tuvo que dar a luz y su parto fue muy penoso. 17 Y entre las angustias del parto le decía la partera: –Animo, que también esta vez vas a tener un hijo. 18 En su último suspiro, cuando estaba a punto de morir, lo llamó Benoní –es decir, Hijo de mi desdicha–, pero su padre lo llamó Benjamín –es decir, Hijo de mi vejez–. 19 murió Raquel y fue sepultada en el camino de Efrata, que es Belén. 20 Jacob levantó una piedra conmemorativa sobre su sepulcro; es la piedra conmemorativa que todavía se conserva hoy en el sepulcro de Raquel. 21 Israel partió de allí y acampó al otro lado de migdal Eder. 22 mientras vivía en esta región, Rubén fue y se acostó con Balá, la concubina de su padre. Israel se enteró y se disgustó mucho. 23 Los hijos de Jacob fueron doce. Hijos de Lía: Rubén, primogénito de Jacob, Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón. 24 Hijos de Raquel: José y Benjamín. 25 Hijos de Balá, la criada de Raquel: Dan y Neftalí. 26 Hijos de Zilpá, la criada de Lía: Gad y Aser. Estos fueron los hijos que le nacieron a Jacob en Padán Aram. 27 Llegó Jacob a casa de su padre Isaac, a mambré, a la ciudad de Arbé, que es Hebrón, donde habían vivido Abrahán e Isaac. 28 Isaac tenía ciento ochenta años cuando expiró. 29 murió y fue a reunirse con sus antepasados, anciano y lleno de días, y sus hijos Esaú y Jacob lo sepultaron. |








