Jesús y Juan
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| Escrituras | John 115 Juan dio testimonio de él, proclamando: –Este es aquel de quien yo dije: «El que viene detrás de mí es superior a mí, porque existía antes que yo». 16 En efecto, de su plenitud todos nosotros hemos recibido gracia en abundancia. 17 Porque la ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos llegaron por medio de Cristo Jesús. 18 A Dios nadie lo ha visto jamás; el Hijo único, que es Dios y que está en el seno del Padre, nos lo ha dado a conocer. 19 Los judíos de Jerusalén enviaron una comisión de sacerdotes y levitas para preguntar a Juan quién era. 20 El confesó rotundamente: –Yo no soy el Mesías. 21 Ellos le preguntaron –Entonces, ¿Eres tú, acaso, Elías? Juan respondió: –No soy Elías. Volvieron a preguntarle: –¿Eres el profeta que esperamos? El contestó: –No. 22 De nuevo insistieron: –Pues, ¿quién eres? Tenemos que dar una respuesta a los que nos han enviado. ¿Qué dices de ti mismo? 23 Entonces él, aplicándose las palabras del profeta Isaías, se presentó así: Yo soy la voz del que clama en el desierto: rectifiquen el camino del Señor. 24 Algunos miembros de la comisión eran fariseos. 25 Estos le preguntaron: –Si no eres ni el Mesías ni Elías ni el profeta esperado, ¿por qué razón bautizas? 26 Juan afirmó: –Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay uno a quien no conocen. 27 El viene detrás de mí, aunque yo no soy digno de desatar la correa de sus sandalias. 28 Esto ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando. 29 Al día siguiente, Juan vio a Jesús, que se acercaba a él, y dijo: –Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. 30 A éste me refería yo cuando dije: «Detrás de mí viene uno que es superior a mí, porque existía antes que yo». 31 Yo mismo no lo conocía; pero la razón por la cual yo bautizo con agua es para que él se manifieste a Israel. 32 Juan dio testimonio diciendo: –Yo he visto que el Espíritu bajaba desde el cielo como una paloma y permanecía sobre él. 33 Yo mismo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: «Aquél sobre quien veas que baja el Espíritu y permanece sobre él, ése es quien bautizará con Espíritu Santo». 34 Y como lo he visto, doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios. Luke 31 El año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, Herodes rey de Galilea, su hermano Filipo rey de Iturea y de la región Traconítida, y Lisanias rey de Abilene, 2 en tiempos de los sumos sacerdotes Anás y Caifás, la palabra de Dios vino sobre Juan, el hijo de Zacarías, en el desierto. 3 Y fue por toda la región del Jordán predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados, 4 como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: Voz del que grita en el desierto: preparen el camino al Señor; nivelen sus senderos; 5 todo barranco será rellenado y toda montaña o colina será rebajada; los caminos torcidos se enderezarán y los desnivelados se rectificarán. 6 Y todos verán la salvación de Dios. 7 Decía a la gente que venía a ser bautizada por él: –Raza de víboras, ¿quién les enseñó a escapar del juicio inminente? 8 Den frutos que prueben su conversión, y no anden diciendo: «Somos descendientes de Abrahán». Porque les digo que Dios puede sacar de estas piedras descendientes de Abrahán. 9 Ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto va a ser cortado y echado al fuego. 10 La gente le preguntaba: –¿Qué tenemos que hacer? 11 Y les contestaba: –El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene, y el que tenga comida compártala con el que no la tiene. 12 Vinieron también a bautizarse algunos de los que recaudaban impuestos para Roma y le dijeron: –Maestro, ¿qué tenemos que hacer? 13 El les respondió: –No exijan nada fuera de lo establecido. 14 También los soldados le preguntaban: –¿Y nosotros qué tenemos que hacer? Juan les contestó: –A nadie extorsionen ni denuncien falsamente, y conténtense con su sueldo. 15 El pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías. 16 Entonces Juan les dijo: –Yo los bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no soy digno de desatar la correa de sus sandalias. El los bautizará con Espíritu Santo y fuego. 17 En su mano tiene la horquilla para separar el trigo de la paja y recoger el trigo en su granero; pero la paja la quemará con un fuego que no se apaga. 18 Con estas y otras muchas exhortaciones anunciaba al pueblo la buena noticia. Mark 12 Según está escrito en el profeta Isaías: Mira, envío mi mensajero por delante de ti, el cual preparará tu camino. 3 Voz del que grita en el desierto: ¡Preparen el camino al Señor; nivelen sus senderos! 4 Apareció Juan el Bautista en el desierto, predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. 5 Toda la región de Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él y, después de reconocer sus pecados, Juan los bautizaba en el río Jordán. 6 Juan iba vestido con pelo de camello, llevaba una correa de cuero a su cintura, y se alimentaba de saltamontes y de miel silvestre. 7 Esto era lo que proclamaba: –Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo. Yo no soy digno ni de postrarme ante él para desatar la correa de sus sandalias. 8 Yo los bautizo con agua, pero él los bautizará en el Espíritu Santo. Matthew 31 En aquellos días apareció Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea. 2 Decía: –Conviértanse, porque está llegando el reino de los cielos. 3 A él se refería el profeta Isaías cuando dijo: Voz del que grita en el desierto: «Preparen el camino al Señor, nivelen sus senderos». 4 Llevaba Juan un vestido de pelo de camello y una correa de cuero a su cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel del campo. 5 Acudían a él de Jerusalén, de toda Judea y de toda la región del Jordán; 6 ellos reconocían sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán. 7 Viendo que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo: –¡Raza de víboras! ¿Quién les enseñó a escapar del juicio inminente? 8 Den frutos que prueben su conversión 9 y no piensen que basta con decir: «Somos descendientes de Abrahán». Porque les digo que Dios puede sacar de estas piedras descendientes de Abrahán. 10 Ya está puesta el hacha a la raíz de los árboles y todo árbol que no dé fruto va a ser cortado y echado al fuego. 11 Yo los bautizo con agua para que se conviertan, pero el que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y no soy digno de quitarle las sandalias. El los bautizará con Espíritu Santo y fuego. 12 Tiene en su mano la horquilla para separar el trigo de la paja; recogerá su trigo en el granero, y la paja la quemará con un fuego que no se apaga. |








