8 Porque yo, que no soy más que un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y si digo a uno de ellos: «Ve», él va; y a otro: «Ven», él viene; y a mi criado: «Haz esto», él lo hace.9 Al oír esto Jesús, quedó admirado y, dirigiéndose a la gente que lo seguía, dijo: –Les digo que ni en Israel he encontrado una fe tan grande.10 Y cuando regresaron a casa, los enviados encontraron sano al criado.