2 Había allí un oficial romano, que tenía un criado a quien quería mucho, y que estaba muy enfermo, a punto de morir.
Matthew 8
5 Al entrar en Cafarnaún, se le acercó un oficial romano suplicándole:6 –Señor, tengo en casa un criado paralítico que sufre terriblemente.7 Jesús le respondió: –Yo iré a curarlo.8 El oficial romano contestó: –Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa, pero basta que digas una sola palabra y mi criado quedará sano.9 Porque yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y si digo a uno de ellos: «Ve», él va; y a otro: «Ven», él viene; y a mi criado: «Haz esto», él lo hace.10 Al oírlo, Jesús se quedó admirado y dijo a los que le seguían: –Les aseguro que jamás he encontrado en Israel una fe tan grande.11 Por eso les digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos,12 mientras que los hijos del reino serán echados fuera a las tinieblas; allí llorarán y les rechinarán los dientes.13 Luego dijo al oficial romano: –Vete y que suceda según tu fe. Y en aquel momento el criado quedó sano.