Jesús malentendido y opuesto
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| Escrituras | Luke 1137 Al terminar de hablar, un fariseo le invitó a comer. Jesús entró y se puso a la mesa. 38 El fariseo se extrañó al ver que no se había lavado antes de comer. 39 Pero el Señor le dijo: –Ustedes, los fariseos, limpian por fuera la copa y el plato, mientras que por dentro están llenos de codicia y de maldad. 40 ¡Torpes! El que hizo lo de fuera ¿no hizo también lo de dentro? 41 Pues den limosna de corazón, y entonces quedarán limpios. 42 Pero, ¡ay de ustedes, fariseos, que pagan el diezmo de la menta, del té y de todas las legumbres, y descuidan la justicia y el amor de Dios! Esto es lo que hay que hacer, aunque sin omitir aquello. 43 ¡Ay de ustedes, fariseos, que les gusta ocupar el primer puesto en las sinagogas y que los saluden en la plaza! 44 ¡Ay de ustedes, que son como sepulcros que no se ven, sobre los que se pisa sin saberlo! 45 Entonces uno de los expertos en la ley tomó la palabra y le dijo: –Maestro, hablando así nos ofendes también a nosotros. 46 Jesús respondió: –¡Ay de ustedes también, expertos en la ley, que imponen a los hombres cargas insoportables, y ustedes no mueven ni un dedo para llevarlas! 47 ¡Ay de ustedes que construyeron monumentos a los profetas asesinados por sus propios antepasados! 48 De esta manera ustedes mismos son testigos de que están de acuerdo con lo que hicieron sus antepasados, porque ellos los asesinaron y ustedes les construyen monumentos. 49 Por eso dijo la sabiduría de Dios: «Les enviaré profetas y apóstoles; a unos los matarán, y a otros los perseguirán». 50 Pero Dios va a pedir cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo, 51 desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, a quien mataron entre el altar de los sacrificios y el santuario. Les aseguro que se le pedirán cuentas a esta generación. 52 ¡Ay de ustedes, expertos en la ley, que se han apoderado de la llave de la ciencia! No han entrado ustedes, y tampoco han dejado entrar a los que querían hacerlo. 53 Cuando Jesús salió de allí, los maestros de la ley y los fariseos comenzaron a acosarlo y a proponerle muchas cuestiones, 54 tendiéndole trampas con intención de sorprenderlo en alguna de sus palabras. Mark 71 Los fariseos y algunos maestros de la ley procedentes de Jerusalén se acercaron a Jesús 2 y observaron que algunos de sus discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavárselas 3 –conviene saber que los fariseos y los judíos en general no comen sin antes haberse lavado las manos meticulosamente, observando así la tradición de sus antepasados; 4 y al regresar de la plaza, si no se lavan, no comen; y observan por tradición otras muchas costumbres, como la purificación de vasos, jarros y bandejas–. 5 Así que los fariseos y los maestros de la ley le preguntaron: –¿Por qué tus discípulos no proceden conforme a la tradición de los antepasados, sino que comen sin purificarse las manos? 6 Jesús les contestó: –Qué bien profetizó Isaías de ustedes, hipócritas, según está escrito: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. 7 En vano me dan culto, pues las doctrinas que enseñan son preceptos humanos. 8 Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios y siguen la tradición de los hombres. 9 Y añadió: –¡Qué bien saben anular el mandamiento de Dios para conservar su tradición! 10 Pues Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y el que maldiga a su padre o a su madre, será castigado con la muerte. 11 Ustedes, en cambio, afirman que si uno dice a su padre o a su madre: «Declaro corbán, es decir, ofrenda sagrada, los bienes con los que te podía ayudar», 12 en ese caso ya no está obligado a socorrer a su padre o a su madre, 13 anulando así el mandamiento de Dios con esa tradición que ustedes se transmiten. Y hacen muchas otras cosas semejantes a ésta. 14 Y llamando de nuevo a la gente, les dijo: –Escúchenme todos y entiendan esto: 15 Nada de lo que entra en el hombre puede mancharlo. Lo que sale de su interior es lo que mancha al hombre. 17 Cuando dejó a la gente y entró en casa, sus discípulos le preguntaron por el sentido de la comparación. 18 Jesús les dijo: –¿De modo que tampoco ustedes entienden? ¿No comprenden que nada de lo que entra en el hombre puede mancharlo, 19 puesto que no entra en su corazón, sino en el vientre, y va a parar a la letrina? Así Jesús declaraba puros todos los alimentos. 20 Y añadió: –Lo que sale del hombre, eso es lo que mancha al hombre. 21 Porque es del corazón de los hombres, de donde salen los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, 22 adulterios, codicias, perversidades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, soberbia y necedad. 23 Todas estas maldades salen de su interior y manchan al hombre. Matthew 1120 Entonces Jesús se puso a reprender a las ciudades en las que había hecho la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido: 21 –¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados en ustedes, hace tiempo que, vestidas de penitencia y sentadas sobre ceniza, se habrían convertido. 22 Por eso les digo que el día del juicio será más tolerable para Tiro y Sidón que para ustedes. 23 Y tú, Cafarnaún, ¿te elevarás hasta el cielo? ¡Hasta el abismo te hundirás! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros realizados en ti, hoy seguiría en pie. 24 Por eso les digo que el día del juicio será más llevadero para Sodoma que para ti. 25 Entonces Jesús dijo: –Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y prudentes, y se las has dado a conocer a los sencillos. 26 Sí, Padre, así te ha parecido bien. 27 Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, y al Padre lo conoce sólo el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar. 28 Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados, y yo los aliviaré. 29 Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy sencillo y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus vidas. 30 Porque mi yugo es suave y mi carga ligera. Matthew 151 Entonces unos fariseos y maestros de la ley procedentes de Jerusalén se acercaron a Jesús y le dijeron: 2 –¿Cómo es que tus discípulos no observan la tradición de los antepasados? ¿Por qué no se lavan las manos antes de comer? 3 Jesús les respondió: –¿Y cómo es que ustedes desobedecen el mandato de Dios para seguir su propia tradición? 4 Porque Dios dijo: honra a tu padre y a tu madre, y el que maldiga a su padre o a su madre será castigado con la muerte. 5 Pero ustedes dicen: El que diga a su padre o a su madre: «He ofrecido a Dios los bienes con los que te podía ayudar» 6 no tiene obligación de socorrer a su padre. Anulan así el mandamiento de Dios con su propia tradición. 7 ¡Hipócritas!, bien profetizó de ustedes Isaías cuando dijo: 8 Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí; 9 en vano me dan culto, pues las doctrinas que enseñan son preceptos humanos. 10 Y llamando a la gente les dijo: –Escuchen atentamente: 11 lo que entra por la boca no mancha al hombre; lo que sale de la boca, eso es lo que mancha al hombre. 12 Los discípulos se acercaron entonces a decirle: –¿Sabes que los fariseos se han sentido ofendidos al oír tus palabras? 13 Jesús respondió: –Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial será arrancada de raíz. 14 Déjenlos; son ciegos que guían a otros ciegos; y si un ciego guía a otro ciego, caerán ambos en el hoyo. 15 Pedro tomó la palabra y le dijo: –Explícanos esta comparación. 16 Y Jesús contestó: –¿Ni siquiera ustedes entienden todavía? 17 ¿No comprenden que todo lo que entra por la boca baja al vientre y va a parar a la letrina? 18 Sin embargo lo que sale de la boca viene del corazón, y eso es lo que mancha al hombre. 19 Porque del corazón vienen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los robos, los falsos testimonios y las injurias. 20 Eso es lo que mancha al hombre; comer sin lavarse las manos no mancha a nadie. |