Jesús refuta a Santiago y Juan
| Secondary Keywords | discípulos James Jesús Juan testamento |
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| Escrituras | John 1220 Now among those who went up to worship at the feast were some Greeks. 21 So these came to Philip, who was from Bethsaida in Galilee, and asked him, “Sir, we wish to see Jesus.” 22 Philip went and told Andrew; Andrew and Philip went and told Jesus. 23 And Jesus answered them, “The hour has come for the Son of Man to be glorified. 24 Truly, truly, I say to you, unless a grain of wheat falls into the earth and dies, it remains alone; but if it dies, it bears much fruit. 25 Whoever loves his life loses it, and whoever hates his life in this world will keep it for eternal life. 26 If anyone serves me, he must follow me; and where I am, there will my servant be also. If anyone serves me, the Father will honor him. 27 “Now is my soul troubled. And what shall I say? ‘Father, save me from this hour’? But for this purpose I have come to this hour. 28 Father, glorify your name.” Then a voice came from heaven: “I have glorified it, and I will glorify it again.” 29 The crowd that stood there and heard it said that it had thundered. Others said, “An angel has spoken to him.” 30 Jesus answered, “This voice has come for your sake, not mine. 31 Now is the judgment of this world; now will the ruler of this world be cast out. 32 And I, when I am lifted up from the earth, will draw all people to myself.” 33 He said this to show by what kind of death he was going to die. Luke 718 Los discípulos de Juan le contaron todo esto, y él, llamando a dos de ellos, 19 los envió a preguntar al Señor: –¿Eres tú quien tenía que venir o debemos esperar a otro? 20 Ellos se presentaron a Jesús y le dijeron: –Juan el Bautista nos envía a preguntarte: ¿Eres tú quien tenía que venir o debemos esperar a otro? 21 En aquel momento, Jesús sanó a muchos de sus enfermedades, dolencias y malos espíritus, y devolvió la vista a muchos ciegos. 22 Después les respondió: –Vayan y cuenten a Juan lo que acaban de ver y oír: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la buena noticia; 23 y dichoso aquel que no se sienta defraudado por mí. 24 Cuando los mensajeros se fueron, Jesús se puso a hablar de Juan a la gente: –¿Qué salieron a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento? 25 Pues ¿qué salieron a ver? ¿Un hombre lujosamente vestido? Los que visten con lujo y se dan buena vida están en los palacios de los reyes. 26 Pero entonces ¿qué salieron a ver? ¿Un profeta? Sí, y les aseguro que más que un profeta. 27 Este es de quien está escrito: Yo envío mi mensajero por delante de ti; él te irá preparando el camino. 28 Les aseguro que no hay entre los hombres nadie mayor que Juan; sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él. 29 Todos los que escucharon a Juan, incluidos los recaudadores de impuestos, aceptaron la voluntad de Dios y recibieron su bautismo, 30 pero los fariseos y los expertos en la ley frustraron el plan de Dios para con ellos y rechazaron el bautismo de Juan. 31 Y añadió: –¿Con quién compararé a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? 32 Se parecen a esos muchachos que se sientan en la plaza y, unos a otros, gritan este refrán: «Hemos tocado la flauta y no han bailado; hemos entonado lamentaciones y no han llorado». 33 Porque vino Juan el Bautista, que no comía ni bebía, y dijeron: «Está endemoniado». 34 Viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: «Ahí tienen a un comilón y a un borracho, amigo de los recaudadores de impuestos y pecadores». 35 Pero la sabiduría ha quedado acreditada por todos los que son sabios. Matthew 112 Juan, que había oído hablar en la cárcel de las obras del Mesías, envió a sus discípulos 3 a preguntarle: –¿Eres tú quien tenía que venir, o debemos esperar a otro? 4 Jesús les respondió: –Vayan y cuenten a Juan lo que están oyendo y observando: 5 los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la buena noticia. 6 ¡Y dichoso aquel que no se sienta defraudado por mí! 7 Cuando se fueron, Jesús se puso a hablar de Juan a la gente: –¿Qué salieron a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento? 8 Pues ¿qué salieron a ver? ¿Un hombre lujosamente vestido? Los que visten con lujo están en los palacios de los reyes. 9 Pero entonces ¿qué salieron a ver? ¿Un profeta? Sí, y les aseguro que más que un profeta. 10 Este es de quien está escrito: Yo envío mi mensajero por delante de ti; él te irá preparando el camino. 11 Les aseguro que no ha surgido entre los hombres nadie mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él. 12 Desde que apareció Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos pretenden apoderarse de él. 13 Pues todos los profetas y la ley anunciaron esto hasta que vino Juan. 14 Y es que, lo acepten o no, él es Elías, el que tenía que venir. 15 El que tenga oídos, que oiga. 16 ¿Con quién compararé a esta generación? Es como esos muchachos que, sentados en la plaza, gritan a los otros este refrán: 17 «Hemos tocado la flauta y no han bailado, hemos entonado lamentaciones y no han llorado». 18 Porque vino Juan, que no comía ni bebía, y dicen: «Está endemoniado». 19 Viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: «Ahí tienen un comilón y un borracho, amigo de recaudadores de impuestos y pecadores». Pero la sabiduría ha quedado avalada por sus obras. Matthew 1815 Por eso, si tu hermano te ofende, ve y llámale la atención a solas. Si te hace caso, habrás ganado a tu hermano. 16 Si no te hace caso, toma contigo uno o dos, para que cualquier asunto se resuelva en presencia de dos o tres testigos. 17 Si no les hace caso a ellos, díselo a la comunidad; y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o como uno que recauda impuestos para Roma. 18 Les aseguro que lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo; y lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo. 19 También les aseguro que, si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir cualquier cosa, la obtendrán de mi Padre del cielo. 20 Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. 21 Entonces se acercó Pedro y le preguntó: –Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano cuando me ofenda? ¿Siete veces? 22 Jesús le respondió: –No te digo siete veces, sino setenta veces siete. |