41 Jesús, por su parte, les preguntó: –¿Cómo dicen que el Mesías es hijo de David?42 Porque el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi derecha43 hasta que ponga a tus enemigos como estrado de tus pies.44 Si David lo llama Señor, ¿cómo puede ser el Mesías hijo suyo?
Mark 12
28 Un maestro de la ley que había oído la discusión y había observado lo bien que les había respondido se acercó y le preguntó: –¿Cuál es el primer mandamiento de todos?29 Jesús contestó: –El primero de todos es éste: Escucha Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor.30 Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.31 El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más importante que éstos.32 El maestro de la ley le dijo: –Muy bien, Maestro. Tienes razón al afirmar que Dios es único y que no hay otro fuera de él;33 y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.34 Jesús, viendo que había hablado acertadamente, le dijo: –No estás lejos del reino de Dios. Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.35 Entonces Jesús tomó la palabra y enseñaba en el templo diciendo: –¿Cómo dicen los maestros de la ley que el Mesías es hijo de David?36 David mismo dijo, inspirado por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies.37 Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo es posible que el Mesías sea hijo suyo? La multitud lo escuchaba con agrado.